
La Consejería de Medio Rural del Principado de Asturias ha confirmado la detección de dos casos de lengua azul bovina del serotipo 3 en los concejos de Las Regueras y Ribadesella. Esta enfermedad, de origen vírico y transmitida por insectos del género Culicoides, mantiene en alerta a las autoridades sanitarias, que han intensificado la vigilancia en las explotaciones ganaderas de la región.
Confirmación de los casos y características clínicas
El primer caso positivo se ha detectado en una vaca de Las Regueras dedicada al ganado de trato. El animal se mantuvo asintomático en todo momento, lo que refleja la complejidad de la enfermedad, capaz de transmitirse aun sin manifestaciones clínicas visibles. La confirmación oficial llegó tras el análisis del Laboratorio Nacional de Referencia de Algete, centro especializado en diagnóstico de enfermedades animales.
El segundo caso, localizado en Ribadesella, afectó a una vaca de una explotación de reproducción de carne. En este caso, el animal sí mostró sintomatología compatible con lengua azul, incluyendo babeo, inflamación de carrilleras, enrojecimiento de mucosas sin úlceras, diarrea, atonía de panza y cojera. Este cuadro clínico evidencia que el serotipo 3 puede manifestarse de forma más agresiva en algunos ejemplares, afectando tanto al bienestar del animal como a la productividad de la explotación.
Estrategia de vacunación y medidas de prevención
En enero de 2025, el Ministerio de Agricultura y las comunidades autónomas acordaron modificar la estrategia frente a la lengua azul. Desde entonces, la vacunación dejó de ser obligatoria y las restricciones de movimientos se levantaron, lo que buscaba reducir cargas administrativas al sector. No obstante, el Principado de Asturias recomienda encarecidamente la vacunación preventiva y la aplicación de medidas de desinsectación en animales, instalaciones y vehículos de transporte de ganado.
Actualmente, Asturias ofrece profilaxis gratuita frente a los serotipos 4 y 8 para las explotaciones que lo soliciten. Además, la Consejería de Medio Rural financia la vacunación frente a otros serotipos a través de ayudas económicas. En este marco, el serotipo 3 será incluido en la próxima convocatoria de compensaciones, de manera que los ganaderos puedan acceder a la vacuna sin asumir íntegramente su coste.
Impacto en las explotaciones ganaderas
La aparición de estos casos no implica restricciones de movimientos, pero sí supone un refuerzo de la alerta sanitaria. La lengua azul no afecta a los seres humanos, pero sí puede generar importantes pérdidas económicas en el sector ganadero debido a la mortalidad de animales en brotes severos, la reducción en la producción cárnica y lechera, y los gastos adicionales en vacunación y prevención.
Asturias, al igual que otras comunidades, mantiene un sistema de vigilancia activa que permite detectar la enfermedad en sus fases iniciales. La confirmación por parte del Laboratorio de Algete garantiza la fiabilidad del diagnóstico y asegura la trazabilidad de cada caso en el sistema Rasve (Red de Alerta Sanitaria Veterinaria).
Presencia de influenza aviar en Ribadesella
Además de los casos de lengua azul, la Consejería de Medio Rural ha notificado en la Red de Alerta Sanitaria Veterinaria la detección de un caso de influenza aviar de alta patogenicidad H5N1 en un ave silvestre. Se trata de un alcatraz recogido en Ribadesella por agentes del Servicio de Vida Silvestre. El positivo, igualmente confirmado por el Laboratorio Nacional de Referencia de Algete, refuerza la importancia de mantener la vigilancia también sobre la fauna silvestre, que actúa como reservorio y vector de enfermedades con impacto en la avicultura.
Un escenario de control pero con atención reforzada
La coexistencia de casos de lengua azul en ganado bovino y de influenza aviar en aves silvestres muestra la complejidad sanitaria a la que se enfrentan las explotaciones. La estrategia del Principado combina la prevención mediante vacunación y desinsectación, con la compensación económica a los ganaderos para evitar que el coste recaiga íntegramente sobre ellos.
La clave, subrayan desde Medio Rural, pasa por la colaboración entre ganaderos, veterinarios y administraciones, de modo que la detección precoz y la respuesta coordinada permitan minimizar el impacto de estas enfermedades en la cabaña asturiana.










