Elena Rodríguez - Corresponsal en León - Agronews CyL

 

  • El histórico sindicalista agrario leonés se despedirá en el VII Congreso de UGAL-UPA este jueves tras 45 años liderando las reivindicaciones del sector primario

En la España de 1977, la de las primeras elecciones de la democracia actual, el campo español se movilizó y sacó a las carreteras decenas de miles de tractores para protestar por la difícil situación por la que atravesaban. En esa gran movilización agraria estuvo ya un joven Matías Llorente que en ese mismo año fue uno de los fundadores del que llegaría a ser uno de los sindicatos agrarios más importantes del país, la Unión de Campesinos de León, UCL, que desaparecería años después y no sin polémica. Tras ella, en 1992, y también de la mano de Matías Llorente, nació  la Unión de Ganaderos y Agricultores de León, UGAL que este jueves celebra su VII Congreso y no será una cita más, será la de la despedida de Matías Llorente tras más de cuatro décadas de activo sindicalismo agrario. Le sucederá la primera mujer al frente de una OPA en la provincia Leonesa, la joven ganadera Sonia Castro que tiene, en Santibáñez de Valdeiglesias, una explotación avícola. En esta entrevista Matías Llorente reflexiona sobre su vida ligada a la defensa del campo y los retos de futuro.

 

¿Cómo ha cambiado el sindicalismo agrario en estas más de cuatro décadas?

Los dos primeros años estuvimos en la clandestinidad, no se nos permitía reunirnos, hasta que en 1979 se nos legalizó, en marzo. Como organizaciones agrarias, era todo reivindicación y movilizaciones, era todo intentar, de alguna forma, que nos reconocieran que el campo también se podía organizar. Y el trasfondo de todo aquello era intentar consolidar una democracia. En el 77 éramos casi 65.000 agricultores de alta en la Seguridad Social, las movilizaciones eran de 6.000 o 7.000 personas y ahora somos más de 5.000. En trasfondo luchábamos por una democracia y por los derechos de libertad del sector agrario y de los hombres y mujeres del mundo rural

 

Ustedes lo consiguieron con mucho esfuerzo y reivindicación, con mucha unión, ¿se está perdiendo eso que ustedes les costó tanto conseguir?

Yo creo que sí, por el deterioro que está sufriendo ahora mismo las organizaciones agrarias, han dejado de ser un órgano un reivindicativo y se están convirtiendo simplemente en gestorías. Ahora mismo es difícil que organizaciones agrarias también hablen de cooperativismo, hablen de  modernización de regadíos y, en definitiva, de participar en los centros donde se toman las decisiones. Hoy ha cambiado mucho eso,  la gente ya no cree realmente en esas reivindicaciones y cada vez hay menos gente que participa en este tipo de actos.

 

Ha visto la evolución en estos 45 años del campo y el cambio también en el sindicalismo, ¿cómo cree que va a ser el futuro del sector primario?

El futuro del sector primario ahora mismo tiene ciertas amenazas y la que más me preocupa es que debido al abandono que está empezando a haber, al desinterés por parte de agricultores y ganaderos, al final haya empresas que se vayan haciendo cargo de la explotación de las tierras y del ganado, una serie de industrias totalmente separadas del sector agrícola y ganadero que van a llevar a cabo gestiones. De  hecho, lo estamos viendo con las integradoras en porcino y pollos, inclusive se está hablando ya de integración en el vacuno. Eso significa que hay una empresa que te va a dar una estabilidad en la compra de tus productos y lo que tú tienes que hacer es montar la infraestructura, pagarla y cuidarla.

 

¿Es un peligro para el campo?

Sí, porque desaparece como tal el agricultor profesional y el ganadero, o sea, tú quedas ya supeditado a todo lo que es la integradora, y ¿cuál es el riesgo? Por ejemplo, una inversión, ahora mismo, de una granja de pollos puede ser de 300.000 euros, entonces tú montas la granja, pero la empresa integradora no ha hecho ningún tipo de inversión y tú tienes que responder de todo lo que a lo largo de ese periodo seas capaz y qué puede ocurrir, que en un momento determinado en una crisis, como puede ser la peste aviar o la porcina, te dejan sin meterte animales y tú vas a la ruina, entonces eres tú quien corre el riesgo de la inversión eres tú no es la integrador es el problema.

 

El relevo generacional es una de las asignaturas pendientes del campo en toda Europa, ¿cómo va en León?

Se está incorporando bastante gente, el problema que tenemos es que tenemos una limitación en la superficie, debido a la gran mecanización que hemos tenido la modernización de regadíos, pues un agricultor que antes podía mover 50 de 60 hectáreas pasa a 200 o 300 y lo hace con toda la maquinaria que tiene sin ningún tipo de problema. A medida que va habiendo más mecanización, más modernización se necesitan menos gente para llevar el sector agrario y el ganadero,

 

¿Estamos pasando por la etapa más complicada para el campo de los 45 años que lleva en el sindicalismo agrario? 

Estamos pasando por un periodo de una enorme incertidumbre, ahora mismo lo que nos preocupa en el campo es esa gran incertidumbre porque no hay estabilidad en nada, no hay estabilidad en los precios, no hay estabilidad de futuro porque en estos momentos podemos encontrarnos con que ahora mismo valga un maíz a 350 y mañana se regularicen los mercados y valga a 200. Hay grandísimas oscilaciones según las necesidades aquí los precios los pone la lonja de Chicago y la lonja de París y, según las circunstancias, algunos son en Europa y otros son el resto del mundo.

 

Después de estos 45 años, ¿qué siente al dejar la secretaría general de UGAL?

La vida va pasando, los años van pasando para todos y hay que tomar decisiones. Va a haber una renovación de todo y agradezco el apoyo que he tenido durante todos estos años, que no es normal tener un apoyo de este tipo y a seguir adelante. Sobre todo, les deseo a todos que realmente hagan una organización y un sindicato totalmente independiente, profesional y que intente resolver los problemas que tenemos realmente ahora mismo en la agricultura y la ganadería.

 

¿Qué consejo le daría, a pesar de que los tiempos han cambiado a su sucesora?

Sobre todo, la sinceridad, ahora mismo el mundo agrario necesita gente creíble y gente sincera. Lo que no perdona nadie es que se le engañen, yo ahora mismo soy consciente de que si yo he aguantado el tiempo que he aguantado es porque hablado claramente no he discriminado absolutamente a nadie y he apoyado diríamos unos intereses y unos derechos de todos sin aprovecharme absolutamente nunca de nadie en particular . Ésa es la clave tratar a todo el mundo por igual y sobre todo respetar a unos y a otros ante la situación que viven en cada momento.

 

¿Cuáles son esos nuevos retos a los que se va a tener que enfrentar la nueva ejecutiva?

En primer lugar, la actualidad que tenemos ahora con el tema de los precios y el segundo reto es el agua, en esta provincia y en este país, para sacar adelante nuestros cultivos. Hay una situación muy delicada por dos motivos, uno toda la gente que se ha negado a hacer la modernización tiene ahora mismo un problema, que puede que sus tierras se queden en secano en los próximos años o, por lo menos, con un mínimo de cultivo porque no va a haber agua para todos y quien ha hecho la modernización, va a tirar adelante. Y, en segundo lugar, que no se puede uno fiar de los charlatanes que digan sembramos esto sembramos lo otro, quien va a definir la superficie que se van a poder sembrar es la a capacidad que tengamos de tener agua suficiente para regar nuestros cultivos.  Ésas son las dos claves y ése va a ser el reto más importante: el tema del agua, sin agua no hay  cultivos y sin agua no hay regadíos y sin agua no hay producciones.

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