AMACYL denuncia la reducción de la cabaña ganadera, el impacto de las políticas de la PAC, la carga burocrática y un sistema impositivo “abusivo” que amenaza al sector.

Los mataderos de Castilla y León alertan de una situación “crítica e insostenible” por el desplome del ovino y vacuno

Agronews Castilla y León

26 de noviembre de 2025

Los mataderos de Castilla y Leon en situacion critica

La Asociación de Mataderos de Castilla y León (AMACYL) ha lanzado un contundente aviso sobre la situación que atraviesa el sector cárnico en la comunidad. El descenso acusado de las cabezas de ganado ovino y vacuno está llevando a muchos mataderos a una situación que la organización califica como “crítica, insostenible y sin perspectivas de mejora” si no se aplican medidas urgentes.

El 26 de noviembre de 2025, AMACYL expuso que la reducción progresiva de la cabaña ganadera no es un fenómeno aislado ni inesperado, sino la consecuencia de años de políticas ineficaces, exceso de burocracia, falta de relevo generacional y los problemas derivados de la gestión del bienestar animal. Una combinación explosiva que está vaciando el campo español y dejando a los mataderos sin actividad suficiente para mantener su viabilidad económica.

A esta crisis estructural se suma otro efecto inmediato: la disminución de la oferta de carne, mientras la demanda se mantiene estable. El resultado es un incremento de precios para los consumidores, que ya están empezando a notar la escasez de producto en el mercado.mataderos

Las cifras son demoledoras. Según los datos aportados por COAG, cada año 1.550 ganaderos en régimen extensivo se ven obligados a cerrar sus explotaciones. Esto equivale a entre cuatro y cinco cierres diarios, una sangría que no se detiene y que afecta directamente a la actividad de los mataderos.

Desde 2006, España ha perdido 21.946 explotaciones de vaca nodriza y 6.132 explotaciones de ovino de carne, un retroceso que, lejos de frenarse, se ha intensificado en los últimos años.

Este declive no solo supone la desaparición del tejido productivo, sino también la pérdida de una actividad clave para el equilibrio territorial, el mantenimiento del paisaje y la dinamización económica de las zonas rurales.

La crisis ganadera está golpeando de lleno a los mataderos. Con menos explotaciones activas, llega menos ganado para sacrificar, lo que reduce la carga de trabajo de estos centros y pone en riesgo su continuidad.

AMACYL advierte que la caída en el número de sacrificios afecta directamente a la rentabilidad de los mataderos, que tienen unos gastos fijos elevados y que necesitan un volumen mínimo de actividad para funcionar con normalidad.

Mientras tanto, en los mercados, ocurre lo contrario: el consumidor ve cómo los precios de la carne continúan subiendo. La demanda se mantiene, pero la oferta se reduce, lo que genera un encarecimiento que afecta a toda la cadena alimentaria.

Según la asociación, si no se frena el abandono de la actividad ganadera, esta tendencia se agravará en los próximos años.

Carga administrativa para mataderos y ganaderos

AMACYL afirma que una de las causas fundamentales de esta crisis es la aplicación de las políticas de la Política Agraria Común (PAC). La organización sostiene que, lejos de apoyar al sector, la normativa actual está “reduciendo las ayudas, imponiendo trabas y fomentando el abandono”.

La burocracia también es un obstáculo. Cada año aumenta la carga administrativa para ganaderos y mataderos, obligándoles a destinar tiempo y recursos a trámites que consideran excesivos e innecesarios.

Además, las exigencias relativas al bienestar animal —que el sector defiende como necesarias— se están gestionando de forma que añade todavía más complejidad sin ir acompañadas de apoyo económico ni asesoramiento técnico.

Para AMACYL, esta combinación de exigencias y falta de apoyo empuja a muchos ganaderos a abandonar la actividad y a los mataderos a trabajar en condiciones cada vez más difíciles.190324 Convenio Mataderos de Aves y Conejos

A la complicada situación del sector se suma, desde enero de 2026, la extensión obligatoria de la norma de PROVACUNO e INTEROVIC, publicada en el BOE y vigente hasta 2030. Esta medida establece una aportación económica obligatoria por cada cabeza sacrificada, destinada a financiar campañas de promoción del sector cárnico.

Los costes son los siguientes:

  • Ovino: 8 céntimos aportados por el matadero y 8 por el ganadero.

  • Vacuno: 50 céntimos aportados por el matadero y 50 por el ganadero.

Sin embargo, AMACYL denuncia que, en la práctica, los mataderos están asumiendo también la aportación de los ganaderos, lo que supone:

  • 16 céntimos por cada cabeza de ovino sacrificada,

  • 1 euro por cada cabeza de vacuno.

La asociación califica estas cantidades de “desproporcionadas e inviables”, especialmente en un momento en el que los mataderos luchan por mantener su actividad.

Además, cuestionan que sean los mataderos quienes deban hacer la labor de recaudación para estas entidades:

“Lo justo —afirman— es que los destinatarios de estas cantidades sean quienes las recauden, y no los mataderos.”

Otro problema importante señalado por AMACYL es la dificultad para acceder a las ayudas LEADER, destinadas a fomentar el desarrollo rural y apoyar inversiones en modernización.

Aunque, en teoría, estas ayudas podrían impulsar la innovación en mataderos rurales, la realidad es que muchas de ellas quedan desiertas debido a los estrictos requisitos que exigen. Exigen, por ejemplo, la creación de empleo o la contratación de mujeres, sin tener en cuenta que los mataderos suelen estar ubicados en zonas con muy poca población y un mercado laboral limitado.

AMACYL pide mayor flexibilidad, así como adaptar el enfoque de estas ayudas a las necesidades reales del sector: priorizar la mejora de la competitividad, el mantenimiento del empleo existente y la viabilidad económica de unos centros de trabajo esenciales para el medio rural.anafric

La asociación recuerda que muchos de los mataderos de Castilla y León se encuentran en municipios pequeños, donde representan uno de los pocos motores económicos y la principal fuente de empleo local.

Si continúan cerrando explotaciones y disminuye la actividad, estos centros podrían verse abocados al cierre, lo que tendría un impacto devastador en las zonas rurales y aceleraría la despoblación.

“Los mataderos no solo sacrifican animales; son empresas que generan empleo, actividad económica y vida en los pueblos”, señalan desde AMACYL. Su desaparición implicaría la pérdida de servicios fundamentales para los ganaderos y un círculo que se retroalimentaría: sin mataderos no hay ganadería, y sin ganadería no hay mataderos.

La Asociación de Mataderos de Castilla y León hace un llamamiento a todas las administraciones —locales, autonómicas, estatales y europeas— para que adopten medidas inmediatas que frenen el deterioro de la actividad ganadera y garanticen la supervivencia de los mataderos.

Entre sus peticiones destacan:

  • Reducir la carga burocrática que asfixia al sector.

  • Revertir las políticas de la PAC que están desincentivando la actividad.

  • Revisar o eliminar la extensión de norma que obliga a mataderos y ganaderos a financiar actividades de PROVACUNO e INTEROVIC.

  • Flexibilizar las ayudas LEADER y adaptarlas a la realidad rural.

  • Fomentar el relevo generacional y la modernización de las explotaciones.

Para AMACYL, el mensaje es claro: “Estamos ante un punto de no retorno. Si no se actúa ahora, perderemos un sector estratégico para la economía rural, para la seguridad alimentaria y para el equilibrio territorial.”



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