
El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ha trasladado este miércoles en Madrid a la dirección de AB Azucarera el rechazo absoluto del Ejecutivo autonómico a la reestructuración planteada para la Comunidad, especialmente en lo que afecta a la planta de La Bañeza (León). En su encuentro con el consejero delegado de la empresa, Juan Luis Rivero, Mañueco ha dejado clara la firme oposición del Gobierno regional a la decisión empresarial y ha defendido la viabilidad de la fábrica leonesa, en un movimiento con fuertes implicaciones políticas, sociales y económicas.
Una reestructuración que pone en jaque al sector remolachero
Azucarera ha anunciado una reorganización de sus operaciones en Castilla y León, que implicaría el cierre o transformación de instalaciones, entre ellas la histórica planta de La Bañeza. Esta medida afecta de forma directa al empleo industrial y de forma indirecta al tejido agrícola, logístico y de servicios que depende de esta actividad agroindustrial. Ante este escenario, el presidente autonómico ha exigido a la empresa que sustituya el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) anunciado por un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), lo que permitiría mantener los puestos de trabajo durante el periodo de negociación y búsqueda de soluciones.
Fernández Mañueco ha recordado que la competencia en esta materia recae sobre el Ministerio de Trabajo y Economía Social, por lo que trasladará esta petición tanto al Gobierno central como a los representantes sindicales implicados en el proceso. La intención es abrir una vía de diálogo que permita ganar tiempo y preservar el empleo mientras se exploran alternativas viables.
Propuesta de diversificación industrial en paralelo a la actividad azucarera
Además del cambio de ERE a ERTE, la Junta de Castilla y León ha solicitado a Azucarera que valore la implantación de una actividad industrial complementaria o paralela que permita aprovechar la infraestructura existente en La Bañeza y mantener el tejido económico y social de la zona. Este tipo de estrategias de diversificación industrial no son nuevas en Europa y han permitido en otras regiones reconvertir industrias agroalimentarias con éxito, preservando el empleo y modernizando los procesos productivos.
Garantía de continuidad para el cultivo de remolacha y apoyo al transporte
Uno de los puntos más relevantes del encuentro ha sido el compromiso arrancado por Mañueco a la empresa: garantizar la continuidad de la actividad agrícola relacionada con la remolacha y de todas las empresas auxiliares –especialmente del transporte, la logística y los servicios– que giran en torno a esta producción. En un gesto significativo, Azucarera ha aceptado asumir el sobrecoste del transporte de la remolacha desde su origen hasta la planta de Toro (Zamora), lo que aliviará en parte la presión sobre los agricultores afectados por el cambio de ubicación del procesado.
Este compromiso es clave para evitar que el abandono del cultivo de remolacha se acelere en zonas como León, donde el sector remolachero es uno de los pilares de la agricultura local.
Participación institucional y empresarial en la negociación
A la reunión también asistieron representantes tanto del Gobierno autonómico como de la empresa. Por parte de Azucarera estuvieron presentes Salomé Santos, directora Agrícola, e Isabel Vasserot, responsable de Relaciones Institucionales y Sostenibilidad. En representación de la Junta participó la consejera de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, María González Corral, lo que subraya el carácter estratégico de esta negociación para el Ejecutivo de Castilla y León.
La implicación directa del presidente de la Junta en este asunto confirma que el futuro de La Bañeza no es solo una cuestión empresarial, sino política y social. La defensa del empleo, de la agricultura local y del equilibrio territorial están en juego.
En defensa del sector agroindustrial
La postura de Mañueco se enmarca en una estrategia más amplia de la Junta para proteger la agroindustria en la Comunidad, sector que aporta un alto valor añadido, vertebra el territorio y fija población en el medio rural. La planta de La Bañeza no solo representa un centro de transformación de remolacha, sino también un símbolo del modelo agroalimentario tradicional que ha sustentado durante décadas a miles de familias en el noroeste de Castilla y León.
Ante un escenario global de cambios en el modelo productivo, la Junta insiste en la necesidad de apostar por la innovación, la sostenibilidad y la diversificación, pero sin perder de vista el arraigo territorial y el impacto social de cada decisión empresarial.
Conclusión: presión institucional para revertir una decisión empresarial
La reunión mantenida en Madrid marca el inicio de una nueva fase de presión institucional en defensa de la fábrica de La Bañeza. La Junta de Castilla y León, con su presidente a la cabeza, ha elevado el tono para intentar frenar o redirigir una decisión empresarial que tendría efectos negativos en la economía rural leonesa.
Con este gesto, Mañueco lanza un mensaje claro: Castilla y León no aceptará reestructuraciones que no vayan acompañadas de alternativas reales, viables y pactadas.











