Elena Rodríguez - Corresponsal en León - Agronews CyL

 

  • El Centro de Selección y Reproducción animal trabaja en recuperar el árbol genealógico de una raza leonesa que debe su nombre a la riqueza en grasa de la leche de las vacas

Aunque hoy nos resultaría muy complicado imaginarnos la vida sin una nevera en casa, este invento apenas lleva 70 años en España, llegó a nuestro país en la década de los 50. Hasta entonces, el consumo de leche no podía ser como el que tenemos en la actualidad porque no se podía conservar y era la transformación de la grasa en mantequilla lo que permitía a la población el consumo de lácteos. Cada región tenía su propia raza bovina, en el oeste de León era la Mantequera, cuya característica principal era, como su propio nombre indica, la gran cantidad de grasa que llegaba, incluso, en los mejores animales, hasta el 9,6%. En Laciana, a diferencia de otras regiones españolas, se hizo una labor de mejora genética y eso les permitió llegar a esos importantes registros de riqueza. Según explica Luis Fernando de la Fuente, catedrático de Mejora genética animal en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León, “el ganado vacuno en aquella época, principio del siglo XX, eran con alta riqueza en grasa, aunque, poca leche, entre 1905 y la década de 1920, los registros que hay de esta vaca es de 9,6 por ciento de grasa, aunque la media  era entre 5 y 6 por ciento de grasa .

En la raza Mantequera concurrían tres circunstancias, “era una vaca rica en grasa, la riqueza arbustiva hacía que la mantequilla fuera de gran bouquet y  en la escuela de Sierra Pambley se daba formación para hacer transformación a mantequilla”, esa escuela de  Villablino fue referente nacional para todos los mantequeros del país. Un negocio, el de la mantequilla, muy importante para León que llegó a tener entre 1926 y 1928, 23 industrias mantequeras en la montaña que procesaban 4 millones de litros de leche. Un negocio que “se vino abajo cuando empezó la cadena de frío”.

En ese momento, la raza Mantequera se cruzó con otras razas en busca de una mayor producción de litros de leche, entre otros, y, aunque no está totalmente extinguida, oficialmente no existe porque no está recogida en el Catálogo oficial de Razas de España del que desapareció en 1997,  “fundamentalmente porque no había una asociación de criadores que mantuviese abierto el libro genealógico”. Ahora, la labor que se está haciendo, explica de la Fuente es, “desde el punto de vista administrativo, que la raza vuelva a aparecer en el catálogo”. Para ello, se trabaja en un informe que demuestre que hay animales que pertenezcan a la raza y ganaderos que los críen. Un trabajo largo, puesto que el intervalo entre generación y generación es de cinco años y deben pasar varias generaciones. Esperan que la Mantequera Leonesa esté en el Catálogo oficial de Razas de nuestro país dentro de dos o tres años pero “podría ser más”.

 

El núcleo fundacional de la Mantequera

Actualmente, expone de la Fuente, hay “pocos” animales considerados puros y “la labor que estamos haciendo es identificando animales esos animales puros o casi puros, animales con fenotipo de raza mantequera e ir clasificándolos, es una tarea lenta”. El grupo de trabajo arrancó en 2013, a través del CENSYRA, Centro de Selección y Reproducción animal, dependiente de la Junta de Castilla y León, con sede en León, que tiene estación de testaje en Boñar en la que se ubica el denominado “núcleo fundacional”. El trabajo consiste en identificar animales en las ganaderías, los  más genuinos son trasladados al núcleo fundacional en Boñar, desde ahí “obtener machos reproductores que vuelven a las ganaderías para que vayan haciendo de sementales y vayan formando, poco a poco, una población considerada Mantequera leonesa”.

Ahora mismo, hay 400 animales registrados con los que trabaja el grupo de investigación, aunque no todos son puros y el 'núcleo fundacional' está constituidos por alrededor de 30 animales: unas 20 vacas con recría y algún semental. 

Desde el punto de vista económico, es la Junta de Castilla y León quien, de manera principal, financia esta recuperación de la raza, soportando el 'núcleo fundacional', dando asistencia a los ganaderos y cediendo sementales desde el CENSYRA. Además, recientemente, al Diputación y la UNED han firmado un convenio para financiar, con 24.000  euros, un estudio para detectar el ADN que hay en el ganado del norte de la provincia con la intención de recuperar el árbol genealógico de esta especie autóctona.

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