
La Comunidad de Madrid ha entregado diez reses de raza Avileña-Negra Ibérica con el objetivo de fomentar la mejora genética de la cabaña ganadera regional, en una apuesta decidida por preservar y potenciar las razas autóctonas de alto valor adaptativo y productivo. La cesión de estos ejemplares, de un año de edad, forma parte del programa de impulso al sector que desarrolla el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA).
La Avileña-Negra Ibérica: motor de sostenibilidad y tradición ganadera
Una raza autóctona estratégica para la Comunidad de Madrid
La raza Avileña-Negra Ibérica es una de las joyas de la ganadería autóctona española. Su rusticidad, capacidad de adaptación y aprovechamiento del medio la hacen especialmente adecuada para sistemas de ganadería extensiva como los que se practican en la Sierra de Guadarrama. Actualmente, en la Finca experimental de Riosequillo, ubicada en Buitrago del Lozoya, se mantienen alrededor de 100 ejemplares de esta raza, entre los que se incluyen 70 madres y una treintena de machos y terneros, según datos facilitados por la propia Comunidad.
El reparto de las diez reses se realizó mediante un sorteo entre más de 70 ganaderos y ganaderas interesados, reflejo del creciente interés que despierta esta raza en el tejido productivo regional. La selección de los animales se ha llevado a cabo bajo estrictos criterios técnicos, priorizando la calidad genética, el estado sanitario y las condiciones de adaptabilidad a las explotaciones receptoras.
IMIDRA y RAEANI: colaboración estratégica por la mejora ganadera
Un trabajo coordinado que da frutos en el campo
Este programa se ejecuta en colaboración con la Real Asociación Española de Criadores de Ganado Vacuno Selecto de Raza Avileña-Negra Ibérica (RAEANI), entidad que lleva décadas trabajando en la selección genética, control genealógico y la promoción de esta raza. Junto con el IMIDRA, han conseguido que Madrid se sitúe como un referente nacional en la conservación y desarrollo del bovino autóctono.
En los últimos cinco años, el IMIDRA ha facilitado 65 hembras de alto valor genético al sector ganadero de la región, todas ellas de raza Avileña-Negra Ibérica. Esta acción ha contribuido de manera notable a renovar la genética de las explotaciones, mejorar la eficiencia productiva, y asegurar la viabilidad económica de muchas pequeñas y medianas explotaciones familiares.
Cifras que evidencian un compromiso con el medio rural
Un sector que mantiene viva la tradición ganadera madrileña
En la Comunidad de Madrid existen actualmente alrededor de 70 explotaciones ganaderas especializadas en la producción de Avileña-Negra Ibérica, muchas de ellas ubicadas en zonas de alta montaña, donde la orografía y las condiciones climáticas complican el manejo de otras razas. Precisamente por su capacidad de adaptación y resistencia, la Avileña-Negra Ibérica se ha consolidado como la raza por excelencia para la producción con Indicación Geográfica Protegida (IGP) «Carne de la Sierra de Guadarrama«, sello que garantiza el origen, la trazabilidad y la calidad del producto.
La IGP representa un valor añadido para el producto final, con precios medios de venta superiores en torno a un 15 % respecto al vacuno sin distintivo, lo que fortalece la rentabilidad de las explotaciones y mejora su capacidad de reinversión.
La ganadería extensiva como aliada de la gestión forestal
Prevención de incendios y fijación de población rural
Además del valor económico y cultural de esta raza, la ganadería extensiva de Avileña-Negra Ibérica juega un papel clave en la prevención de incendios forestales, al contribuir al mantenimiento de pastos y reducción de biomasa combustible. Esta función ecológica ha cobrado especial relevancia en un contexto de cambio climático y veranos cada vez más extremos, donde la gestión del territorio se convierte en una herramienta de protección civil.
El pastoreo con razas autóctonas no solo mantiene los ecosistemas equilibrados, sino que también fija población en zonas rurales, frena la despoblación y dinamiza la economía local mediante la creación de empleo directo e indirecto.
Políticas públicas para un campo con futuro
Una estrategia regional con impacto directo en el territorio
La entrega de estas diez reses es una de las acciones contempladas dentro de la Estrategia de Ganadería Sostenible 2021-2025 del Gobierno autonómico, que incluye medidas como:
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Apoyo a la investigación y mejora genética de razas autóctonas.
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Programas de asesoramiento técnico y formación continua.
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Incentivos a la incorporación de jóvenes ganaderos.
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Fomento de la venta directa y circuitos cortos de comercialización.
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Integración de la perspectiva ambiental y climática en la planificación ganadera.
En 2024, la Comunidad de Madrid destinó más de 1,2 millones de euros a programas específicos de apoyo a la ganadería extensiva, de los cuales más de 400.000 € fueron dirigidos directamente a actuaciones de conservación de razas autóctonas.
Perspectivas de futuro para la Avileña-Negra Ibérica
Más allá de la tradición: innovación, calidad y sostenibilidad
El fortalecimiento del papel de la Avileña-Negra Ibérica en la Comunidad de Madrid se enmarca dentro de una visión moderna del sector ganadero, que apuesta por la innovación sin perder las raíces. Cada vez son más las explotaciones que implementan sistemas de gestión inteligente del pastoreo, control remoto de la salud animal y mejoras en la trazabilidad de la carne, lo que permite aumentar la eficiencia sin comprometer el bienestar animal ni la sostenibilidad.
Asimismo, la tendencia creciente del consumidor hacia productos de proximidad, con valor ecológico y cultural, posiciona a esta raza como un activo estratégico de primer orden.
Conclusión
La entrega de diez nuevas reses de Avileña-Negra Ibérica es mucho más que un gesto simbólico: representa la continuidad de un compromiso firme con la soberanía alimentaria, la sostenibilidad ambiental, y la cohesión territorial. La Comunidad de Madrid, a través del IMIDRA y en alianza con RAEANI, continúa consolidando un modelo de ganadería autóctona que no solo protege un patrimonio genético de alto valor, sino que también contribuye a mantener vivo el tejido social y económico del medio rural.












