Elena Rodríguez - Corresponsal en León - Agronews CyL

 

  • La Junta de Castilla y León aún no ha abonado las ayudas correspondientes a 2019

En la ribera del río Órbigo de León los productores de lúpulo preparan el terreno para la próxima campaña en un cultivo que ha atraído a jóvenes, pero no los suficientes para garantizar el relevo de aquellos que se jubilan. Alberto Martínez, presidente de la asociación de productores Lúpulos de León, está “estercolando” sus fincas estos días tras terminar la recolección de un año que no ha sido como se esperaba. Menos kilos y menos contenido en alfa-ácidos, que es la parte que se utiliza por parte de la industria cervecera para dar el amargor caracterísitco de esta bebida.

Es una planta trepadora muy atractiva, crece sobre altas estructuras metálicas y de ella se aprovecha la 'lupulina' que hay en el interior de las flores, más del 95% del total que se produce en España procede del entorno del río Órbigo de León donde, explica Martínez, “se ha jubilado gente y no hay relevo generacional”, es un cultivo que conlleva  una importante inversión y también gastos fuertes porque “tiene muchas enfermedades” y eso hace que no haya quien quiera “coger” las fincas de los que se jubilan. Empezar desde cero es muy complicado porque la inversión es “muy grande”, el lúpulo requiere de maquinaria muy específica para su recolección y secado.

A la agrupación Lúpulos de León pertenecen alrededor de 200 agricultores que cultivan cerca de 450 hectáreas, la mayoría tiene contrato con la multinacional Hospteiner, que “ha apostado por el sector en León, ha traído variedades nuevas y el rendimiento y los alfas están dando bastante”. Tras tres años de experimentación con diferentes variedades, se han elegido dos que ya se llevan plantando en las fincas dos años y se “están comportando bien”, con ellas, espera Martínez, “a ver si se anima más la gente joven”. Estas nuevas variedades son Eureka y Apollo (https://www.agronewscastillayleon.com/eureka-la-variedad-de-futuro-del-lupulo-de-leon) y suponen un importante crecimiento en los kilos de alfa-ácidos. Hasta ahora, explica el presidente de la SAT Lúpulos de León, la variedad Nugget que se cultivaba de manera mayoritaria, tenía “ un 11% de alfa-ácidos, es de decir 11 kilos de cada 100 kilos de flor, ahora llegan hasta 15 o 16”, por tanto, “es muy interesante”.

 

Sin recibir las ayudas de 2019

La Junta de Castilla y León, en un plan de mínimis, concede ayudas de hasta el 45% de la inversión en las plantaciones de lúpulo, pero estando “a finales de 2020, aún no han pagado las de 2019”, la cuantía máxima, explica Martínez, era de 20.000 euros por agricultor, para cobrarlo, por tanto, había “que hacer una inversión de 45.000 euros y eso con cambiar equipos de secado se gasta fácilmente”. Actualmente es necesario hacer grandes inversiones por el precio que tiene el lúpulo, como ocurre con la mayoría de cultivos, “hace 20 años con dos hectáreas vivía una familia, ahora el es necesario el doble o el triple y eso es a base de maquinaria, ha habido que invertir mucho”. En 2019, gran parte de las inversiones han sido en “equipos de secado, pero no sabemos cuándo lo pagarán”.

 

Cosecha escasa

Desde hace tres años los cultivadores de lúpulo no tienen buenas cosechas, en 2018 debido al granizo, el año pasado por culpa del oidio y este año también por este hongo, aunque en menor medida que en 2019. Una cosecha, explica Martínez, baja en alfa-ácidos, “la media era 11,5-11,7% y este año 10,2%”, no saben la razón exacta porque el “cono” (la flor) se formó bien, pero la lupulina no lo “hizo lo suficiente” y la calidad “ha sido muy mala”. En kilos de flor se recogieron en torno a 800.000-820.000 kilos, que en alfa-ácidos rondarían los  85.000 kilos.

Se trata de un cultivo muy dependiente de la climatología, por las hectáreas que hay de cultivo se podría llegar al millón de kilos, pero depende “mucho del tiempo, al ser trepadora, por ejemplo, el viento le hace mucho daño”.

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