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El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha destacado, la mayor ambición ambiental de la nueva Política Agraria Común (PAC), con la introducción de la condicionalidad reforzada, los ecoesquemas y las ayudas agroambientales.

Así se lo ha trasladado a los representantes de las cinco principales organizaciones ecologistas con presencia en España: Greenpeace, Ecologistas en Acción, WWF, Amigos de la Tierra y SEO/Birdlife, a quienes ha asegurado que el compromiso climático de España está fuera de toda duda. El encuentro se enmarca dentro de los contactos periódicos que mantiene el ministro Luis Planas con las organizaciones civiles para informar y debatir sobre el estado de las negociaciones de la nueva PAC.

Ha informado del último Consejo de Ministros del 22 y 23 de marzo donde se abordaron los pagos directos y el nuevo modelo de aplicación de la PAC. España apoyó a la presidencia portuguesa para cerrar, cuanto antes, estos bloques y pasar a abordar el de la arquitectura verde, que contiene elementos importantes para el futuro Plan Estratégico nacional, como los porcentajes mínimos de presupuesto (ring fencing) para ecoesquemas o los porcentajes máximos para ayudas asociadas.

En todo caso, España defiende los términos del acuerdo del Consejo de Ministros de octubre en Luxemburgo en materia de arquitectura verde. 

ECOESQUEMAS

Luis Planas ha recordado que España ha apoyado, desde el primer momento, la búsqueda de un equilibrio entre la sostenibilidad económica y medioambiental de las explotaciones agrícolas y ganaderas, garantizando con ello su rentabilidad en un entorno de producción más sostenible en el marco de la PAC.

El Ministerio continúa trabajando con las comunidades autónomas, las organizaciones agrarias y medioambientales para establecer un modelo de ecoesquemas, basados en prácticas que supongan un claro beneficio medioambiental, que puedan ser llevadas a cabo por todos los agricultores y ganaderos en un marco de estabilidad para sus ingresos procedentes de la PAC.

Se trata de una labor compleja, ya que es una herramienta nueva, tanto para las explotaciones como para las administraciones, que afectará a millones de hectáreas.

Por eso, se considera que el periodo de aprendizaje de dos años es imprescindible para su correcta implantación. Es un periodo en el que el Ministerio va a maximizar el trasvase de fondos de los ecoesquemas menos eficaces a los más fructíferos en términos ambientales.

En paralelo, también continúa el debate a nivel europeo, de modo que el porcentaje de los pagos directos que deberán destinarse a los ecoesquemas se conocerá cuando concluya el reglamento definitivo. La ejecución íntegra del presupuesto para los ecoesquemas será clave para dar respuesta a las necesidades ambientales identificadas.