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La Asociación andaluza de regantes, FERAGUA, ha hecho balance de los primeros seis meses de 2022 destacando que las pérdidas por las restricciones van a ser gravísimas en casi todo el regadío andaluz, calificando la situción hidrológica que vive actualmente la región como "deprimente".

La situación hidrológica no puede ser más descorazonadora en toda Andalucía. Está declarada la situación de sequía excepcional en las zonas de Campo de Dalías y Cuevas de Almanzora (Almería), Axarquía, Guadalhorce-Guadalteba-Conde de Guadalhorce-Casasola-Limonero (Málaga), cuenca del Barbate y Campo de Gibraltar (Cádiz) además, por supuesto, de prácticamente toda la Cuenca del Guadalquivir. Y como resultado de ello se han aprobado fuertes restricciones en todas las Cuencas para la presente campaña: en el Valle Almanzora, en Almería; en la Axarquía y Guadalhorce, Málaga; y en Guadalete-Barbate y Campo de Gibraltar, en Cádiz, todas ellas de competencia autonómica; además de en el Guadalquivir, de competencia estatal. Sólo Huelva se escapa, de momento. En ninguno de estos casos, se puede afirmar que esta situación ha llegado de sorpresa. Muy al contrario, se veía venir. Con la excepción de 2018, la región viene sufriendo desde 2013 un ciclo seco meteorológico que es el que ha llevado hasta la situación hidrológica actual. ¿Qué medidas han tomado las administraciones en este tiempo para combatir el problema e intentar combatir la dependencia del campo hacia la meteorología?, se pregunta desde la agrupación, que aseguran que las restricciones en las dotaciones abocan a fuertes pérdidas. En el caso del Guadalquivir, según las estimaciones de FERAGUA, el daño no será inferior a los 500 millones de euros, debido a la merma de productividad y rentabilidad asociada a estas restricciones muy deficitarias.

Un Decreto de Sequía insuficiente para el Guadalquivir con una condonación solo parcial de las ayudas

En esta situación tan adversa para el regadío, el Gobierno aprobó un Decreto de Sequía que califican de insuficiente, con una exención de los cánones parcial y no completa de la campaña 2021, al contrario de lo que ocurrió en los decretos precedentes de los años 2006, 2007, 2008, en los que, con dotaciones similares, el Gobierno concedió la exención total de los cánones y tarifas a los regantes afectados por las restricciones.

La Breña II y Arenoso

Siete años después de reclamar la gestión directa por parte de la CHG de estas dos presas, desde el Ministerio siguen sin dar una respuesta clara.

FERAGUA, en este balance, aseguran que no quieren pagar un IVA que piensan además que es ilegal, ni unos costes de explotación que son el doble de lo que serían si estas presas no estuvieran en manos de ACUAES. Por cierto, muy feo el detalle de querer repercutir a los regantes los costes de explotación de la estación de bombeo de la Breña II, cuando no está operativa, y llevan años reclamando que se ponga en funcionamiento. Si estuviera en funcionamiento, se habrían almacenado recursos que  vendrían muy bien en esta campaña de fuertísimas restricciones.

Sin regadío, estómago vacío

Con ese eslogan, se presentó el regadío nacional a la histórica manifestación que el 20M reunió a cientos de miles de personas para clamar contra el maltrato del Gobierno al mundo rural. Una manifestación que por primera vez reunió a agrícolas, ganaderos y cinegéticos y en la que organizaciones de regantes de toda España acudimos bajo la convocatoria de Fenacore para advertir que la soberanía alimentaria está amenazada en España por culpa de unas políticas que priorizan los enfoques medioambientalistas, penalizando gravemente al regadío por la falta de inversiones en infraestructuras que aumenten la garantía de agua para el riego. Tal y como demandamos los regantes, la Manifestación acabó en las puertas del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miterd) liderado por Teresa Ribera, del que dependen las políticas de agua y de energía, que están lastrando al regadío.

Abandono del Gobierno ante el incremento desmesurado de la factura eléctrica

El abandono clamoroso del Gobierno de los intereses agrícolas se ha hecho especialmente evidente con el incremento de la factura eléctrica. A pesar de que el comportamiento del mercado perjudica especialmente al regadío (en su estructura de gastos, el peso de la factura eléctrica es enormemente relevante), el Gobierno no ha aprobado, aseguran desde FERAGUA, ni una sola medida para aliviar esta situación: ni siquiera el IVA reducido que ha aplicado al consumo doméstico. Aún más. La desidia y el desinterés son tan absolutos que ni siquiera se pueden beneficiar los regantes del cambio de potencia que ha sido aprobado ya en hasta tres Leyes. Y no puden  hacerlo, aseveran, porque el Ministerio de Transición Ecológica se ha “olvidado” de realizar el desarrollo reglamentario correspondiente para concretar esta posibilidad. Dejadez administrativa y falta de voluntad política hacia el regadío español en materia energética, marcan el estilo de este Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que preside la vicepresidenta Teresa Ribera.

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