Elena Rodríguez - Corresponsal en León - Agronews CyL

 

  • Agustín de Prada, director de Asclea, la Asociación de Empresas de Avicultura de Castilla y León denuncia presiones de ciertos lobbies veganos a las cadenas de supermercados para que dejen de vender huevos de gallinas enjauladas

El primer número que todos los huevos tienen impreso en su cáscara indica el modo de vida de las gallinas que los han puesto, si viven en jaulas dentro de una granja cerrada llevan el numero 3, si viven en una granja cerrada, pero están en el suelo, llevan el 2, el código 1 corresponde a las criadas con acceso al aire libre y el código 0, son las criadas al aire libre y con alimentación ecológica. En España más de 9 de cada 10 huevos que se consumen proceden de gallinas criadas en jaula (los datos son equiparables también a Castilla y León), unas jaulas que desde 2012 no tienen nada que ver con las anteriores, tras la adaptación a una nueva normativa de Bienestar Animal de la Unión Europea. En el programa Es el Campo de Castilla y León, de Es Radio, el director de Asclea, la Asociación de Empresas de Avicultura de Castilla y León, Agustín de Prada, destaca que la inversión, “sin ayudas”, superó  los 150 millones de euros para dar lugar a “granjas nuevas , adaptadas, con calefacción y aire acondicionado en las que las gallinas pudieran desarrollar sus pautas de comportamiento normales, que pudieran estar a gusto en la instalación”. Y denuncia que el sector “se enfrenta a presiones de ciertos lobbies que quieren cambiar el ritmo, los gustos de los consumidores a la fuerza

A su juicio es importante que el consumidor conozca que hay cuatro modelos de producción de huevos y que “haya libertad para que elijan”, sabiendo que “los cuatro son igual de buenos, que cumplen bienestar animal y que España es el país que más restrictiva tiene la normativa”, en definitiva que “los cuatro huevos son perfectamente buenos para consumir, seguros y de calidad”. Se muestra “en contra de un lobby vegano, que se llaman Igualdad Animal, que están presionando a las grandes superficies” para que dejen de vender huevos de gallinas enjauladas y recuerda que  hace unos días la cadena Dia les ha denunciado por coacción y amenazas.

En Castilla y León más del 90% de los huevos que se consumen proceden de gallinas en jaulas y eso “no es un capricho, sino una demanda del consumidor”, por ello defiende que lo importante es que el ciudadano “tenga libre elección” y el sistema de producción será el que “exija el consumidor” con sus compras y sabiendo que hay un “control de la seguridad alimentaria de los productos para que sean seguros y de calidad”.

En cuanto a la afirmación de que los huevos de gallinas en jaula son de peor calidad, niega la mayor y destaca que “está comprobado y analizado que los parámetros de vitaminas” son los mismos y que, por ejemplo, se han hecho catas a ciegas “y no hay diferencia” entre unos y otros. Si la yema es más o menos amarilla, explica, no depende de dónde vivan las gallinas, sino del cereal que coman.

A la pregunta sobre si el sector teme tener que cambiar sus instalaciones para dar acceso al aire libre a las gallinas, responde que “el problema es que el cambio de tendencia no es en los consumidores, sino que algunas grandes superficies quieren cambiar la tendencia. Esa es la preocupación, el productor se adaptará a lo que quiera el consumidor”, pero temen que “sea un capricho de una gran superficie y que el consumidor no respalde el cambio porque las inversiones las hace el productor. Ése es el miedo” porque no hay que olvidar que el precio del huevo es mayor para las de código 0, que las de 3. En definitiva, de Prada resume que al sector le “da miedo que por las coacciones hagan cambiar un sistema que el consumidor no demanda”

 

 

400 millones de facturación anual

El sector avícola, tanto de puesta de huevos como de producción de carne de pollo tiene una facturación anual de 400 millones de euros en Castilla y León, un sector “muy profesional” en el que están encontrando su futuro muchos jóvenes del medio rural, sobre todo, en la producción de carne. “Un sector que fija población, que valorizan el cereal que hay en Castilla y León y que favorecen la economía circular”.

 

Crestas y patas para la exportación

En el caso de las explotaciones de producción de huevos, la mayoría se consume dentro de España, pero hay una parte que sale a la Unión Europea y que llega hasta Israel o Hong Kong. Lo mismo ocurre con la carne de pollo, la mayor parte se consume aquí, “pero hay partes muy valorizados fuera, patas y crestas y partes internas del pollo son demandadas por países asiáticos porque allí son manjares y aquí se tiraba porque no lo demandaban”

 

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