El miedo es libre, y tras los episodios de inundaciones de principios de mes, aún más. Vecinos de numerosas localidades de la provincia, sobre todo de la zona norte, llevan varios días mirando con recelo las aguas de los ríos que les son más próximos. Estamos en alerta por desbordamientos, como consecuencia del deshielo de la nieve caída hace quince días y las lluvias acompañadas de tormentas de horas más recientes. Sin embargo, y si las previsiones no fallan en esta ocasión, parece ser que todoquedará en un susto, aunque no exento de consecuencias negativas.

El Ebro, en Miranda, ya ha alcanzado el nivel máximo previsto para la jornada y ahora tenderá al descenso

En Miranda de Ebro, la Confederación espera para esta jornada una crecida “de carácter ordinario”, similar a la registrada ayer, con un máximo de 700 metros cúbicos. A estas horas (18:00), el Ebro presenta un caudal de 671 metros cúbicos y una altura de 4,73 metros, similar a la máxima registrada ayer (671 metros cúbicos y 4,75 metros). Sin embargo, muy lejos de los datos alcanzados en las inundaciones de principios de mes, cuando el río presentó un caudal de 1.413 metros cúbicos y una altura de 6,95 metros (el pico más alto, correspondiente al 31 de enero).

En esta ocasión, y según destacan desde la Confederación Hidrográfica del Ebro, el Bayas y el Zadorra no van a generar tapón, por lo que se espera una situación mucho más tranquila que la vivida hace 15 días. Ayer, las aguas alcanzaron las riberas y la zona de La Arboleda, pero no llegaron a inundar las primeras calles, a pesar de lo cual el Ayuntamiento de Miranda mantiene activas todas las alertas. Con respeto miran también al Ebro en Trespaderne o Frías, donde se sufrieron las peores inundaciones de las últimas décadas, y no las tienen todas consigo.

Las Merindades

La zona norte es la más afectada por esta alerta, después de que en las dos últimas jornadas el Cadagua, el Nela, el Trueba y el Oroncillo hayan vuelto a hacer de las suyas. Este último provocaba serios problemas en Pancorbo en la jornada del sábado, cortando la N-232 y los enlaces con la N-120, si bien es cierto que la situación parece más o menos normalizada. El Cadagua también ha vuelto a anegar las riberas en el Valle de Mena, pero desde el Ayuntamiento están convencidos de que, en esta ocasión, no ocasionará fuertes inundaciones.

Aún así, el Equipo de Gobierno aprovecha para denunciar los problemas que se generan en Villasana, Villanueva y Vallejo, que se inundan frecuentemente tras las obras de la variante ejecutada. Llevarán la queja ante la Junta de Castilla y León, a ver si así encuentran una solución. El Nela alcanza en estos momentos los 2,23 metros, con un caudal de 67 metros cúbicos, en Villarcayo y los 3,48 metros y 313 metros cúbicos, en Trespaderne. Ambos datos están alejados de los máximos registrados ayer, con 121 metros cúbicos en Villarcayo, o hace 15 días, con 782 metros cúbicos en Trespaderne.

En Valle de Mena aprovechan para denunciar las constantes inundaciones en Villasana y Villanueva

Lo mismo ocurre con el Trueba en Medina de Pomar, con 1,65 metros de altura y 81 metros cúbicos de caudal, frente a los 184 metros y los 100 metros cúbicos de ayer. Buenos datos, desde luego, pero la alerta se mantiene activa. Y es que, aunque “de ninguna forma” se va a repetir la situación de principios de mes,el delegado territorial de la Junta, Baudilio Fernández Mardomingo, reconoce que hay “inquietud“. Las previsiones meteorológicas hablaban de nieve, en la zona norte, pero lo que está cayendo fundamentalmente es agua, y eso puede complicar la situación de los ríos en las próximas jornadas.

De momento, las inundaciones están provocando numerosas incidencias en las carreteras de la provincia. Son muchas las que presentan recurrentes balsas de agua, y está cerrada al tráfico la BU-551 en Villarte, mientras que tienen problemas la BU-550 en Pedrosa de Tobalina, la BU-552 en Berberana, la BU-562 en Villarcayo y Butrera o la N-629 en Barcenillas del Rivero. Además, ha habido desprendimientos de tierra en la CL-629, en Vivanco, la BU-520 en Quintana Martín Galíndez o  la BU-530 en Trespaderne, por lo que se pide circular con precaución por toda la zona norte de la provincia.

Arlanza

Si bien es cierto que lo peor está en el norte, la zona del Arlanza también ha vivido momentos complicados. Inundaciones de riberas, fudamentalmente, en las últimas horas en localidades como Salas de los Infantes, Covarrubias o Lerma. En estos momentos, el caudal del río a su paso por Salas no supera los 20 metros cúbicos, cuando ayer alcanzó los 121; en Covarrubias cuenta con 64 metros cúbicos, frente a los 135 de máxima, y Peral de Arlanza, que ayer registraba hasta 195 metros cúbicos, está ahora en 135, una caída que también se evidencia en Lerma.

Patricia Carro - www.burgosconecta.es

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