Agronews Castilla y León

 

  • Aseguran que, pese a la diferencia de datos en la comunidad, han producido la mitad de lo que generaron el año pasado

La sequía ha dejado estragos en todos los ámbitos del sector primario. Uno de ellos, relevante en la comunidad, es el apícola. Son más de 5.000 las personas que se dedican a ello en Castilla y León, la mayoría de ellas en el ámbito rural. Son más de 430.000 las colmenas que hay certificadas en la comunidad por la consejería de Agricultura (entrando así entre las tres primeras comunidades) y sus explotaciones suponen el 17 por ciento de las que hay en todo el país.

Y hasta aquí los datos positivos. El resto de cifras de este año no son halagüeñas. Esta campaña, tras los meses altos de producción de miel que suelen ser los centrales del verano, estiman una pérdida del 50 por ciento de la cosecha. Algunos de ellos, incluso del 70 por ciento: “Ha afectado a toda la comunidad aunque no a todos los sitios por igual, las zonas de pasto, bosque o con agua se han defendido mejor”, explica Miguel Martínez Ribot, de la Asociación de Apicultores de Valladolid, en declaraciones a Agronews.

Él tiene sus colmenas en Tierra de Campos, por lo que la sequía y las altas temperaturas le han afectado más directamente, si cabe. No ha llovido nada, no ha habido floración y eso ha causado no solo la pérdida del producto como la miel sino además la mortandad de muchas de las abejas: “La semana pasada he visto a tres muertas, hay poco ganado porque no tienen alimentos”, lamenta. Es más, se ha llegado a un punto en el que las abejas están tirando de su propia miel para alimentarse: “Estamos quitando la miel como podemos y haciendo una alimentación forzada para sacarlas adelante”.

 

“No recuerdo un año como este”

No tiene aún estimada la cantidad de pérdidas que va a tener porque, a la bajada de producción se suma el incremento de costes al que, como todos los sectores, ha tenido que hacer frente. Algo que no había visto en los años que lleva de dedicación. La electricidad es uno de ellos sí, las materias primas también y otros son asuntos tan básicos como los tarros en los que se comercializa la miel: “Este año los tarros que usábamos, más pequeños y anchos no se han fabricado y se han sustituido por otros más altos, pero el precio ha pasado de 22 céntimos cada uno a 70 céntimos”, asegura. Lo peor: no les han dado la razón de la subida de precio, simplemente era la única opción que había. O la tomaba o la dejaba.

Miguel lleva décadas dedicado a la apicultura, pero desde esta asociación vallisoletana se encargan semanalmente de dar charlas a aquellos jóvenes que deciden iniciarse en este mundo. Aunque los que acuden ahora no lo hacen muy convencidos: “Los ves con impotencia porque me dicen que hacen lo que pueden pero la colmena sigue sin tirar o que tienen una mortalidad muy grande. En eso intentamos asesorarles”, explica. 

Dentro del panorama, lo único bueno que parece salvar al sector es que actualmente la Vespa velutina, el avispón asiático, no está haciendo grandes estragos en la comunidad, salvo en algunas zonas de Burgos y Salamanca. El animal entra por la Cornisa Cantábrica y se ha cebado fundamentalmente con zonas de Aragón y Navarra, algo a lo que Miguel intenta darle una explicación: “Le gusta anidar en árboles altos, quizá por eso en zonas como Tierra de Campos no se quede”. Sea como fuere, ahora toca sacar la calculadora y echar cuentas para ver cómo irá la producción en un año que pinta más amargo que dulce para el sector mielero.

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