Los altos costes de los insumos asustan a un sector agrario que duda poder repercutirlos en la venta

Agronews Castilla y León

6 de abril de 2022

labores agrarias campo palentino 0b

La provincia de León afronta estos días el inicio de las siembras de cultivos de primavera, sobre todo en fincas de regadío, destacando el cultivo del maíz, con los costes de producción más altos de la historia. El insumo más importante, que son los fertilizantes, ha subido más de un 200% en el espacio de un año. Si el pasado año el sector tuvo un coste en fertilizantes minerales de 81,9 millones de euros, este año, si se mantiene la tendencia actual hasta que concluyan las siembras de cereal de invierno en el próximo otoño, la factura del abono alcanzará la cifra de 246 millones de euros.

Siendo la del abono mineral la factura más importante en los insumos del sector agrario, se siguen la del gasóleo y la de la electricidad que mueve toda la maquinaria y los sistemas de riego modernizado. El gasóleo agrícola cuesta hoy a los agricultores un 120% más que hace un año, y la electricidad dependerá de los contratos que todavía mantengan las comunidades de regantes con las compañías eléctricas, pero es previsible que la factura sea al menos del doble (los costes energéticos del agua de riego en la provincia de León eran en años anteriores del orden de 95 euros la hectárea). Ambos conceptos, el del gasóleo y el de la electricidad, supondrán una factura al sector agrícola y ganadero de 106 millones de euros, frente a los 50,46 millones del año 2021.

Con estos costes tan elevados, a los que todavía le habría que añadir otros insumos también disparados, como el pienso en el caso de los ganaderos, o los servicios a terceros, el mantenimiento de instalaciones, los servicios veterinarios, los fitosanitarios o las semillas, la renta de los agricultores va a sufrir en todo caso un descalabro, que será mayor en la medida en la que no se puedan repercutirse estos mayores costes en la venta de los productos. Esta situación no deseada llevará a una caída de renta de los productores y a una subida de los alimentos para los consumidores, unos consumidores que, por su menor capacidad de compra debido a la inflación, comprarán menos y harán caer la demanda.

ASAJA espera que se adopten medidas en el ámbito español y en el de la Unión Europea para controlar los costes de la energía y las materias primas, para retorne todo, cuanto antes, a una deseada normalidad.



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