Diego Villacorta - Agronews CyL
  • Conocemos el Euro Large Carnivores que trata de recuperar técnicas tradicionales par ael manejo de ganado frente a los cánidos.

Lobos y ganado. Decir estas dos palabras en la misma frase genera, casi inmediatamente, un debate en cualquier conversación en la que salgan. De un lado, el sector primario que, sobre todo en determinadas zonas de España como Castilla y León pide medidas a través de las organizaciones agrarias para controlar la población de cánidos después de denunciar ataques a las explotaciones ganaderas. Del otro, sectores conservacionistas que piden que no se abatan o consideran que en muchas ocasiones estos animales son la “cabeza de turco” de ataques que en realidad están relacionados con otra fauna silvestre. Y, en el medio, el proyecto Euro Large Carnivores.

 

Es un plan financiado por la Comisión Europea que, dentro del Programa LIFE, intenta ofrecer una vía intermedia, una alternativa en la que ambos puedan convivir. Coexistir. Y eso no es fácil, mucho menos si se tiene  que explicar a los ganaderos que sacan sus cabañas adelante cada día: “No es fácil pero es posible, la Unión Europea tiene la voluntad de buscar esa coexistencia o compensar los daños si se producen” señala Blanca Berzosa, técnico de la WWF y que está inmersa en este proyecto de cinco años de duración -este es el segundo- elaborado por 16 organizaciones de la UE en una entrevista para Europunto de Vista de Euranet Plus en esRadio. UN proyecto que se realiza en Segovia, Zamora y norte de Madrid y Guadalajara.

 

Y el método que se emplea es tan sencillo como “hacer lo de siempre”. En otras palabras, utilizar técnicas tradicionales como el uso de mastines o medidas preventivas que, según señala Berzosa, se fueron perdiendo hace años cuando el lobo era considerado una “alimaña”. Ahora el actual régimen de protección que tiene esta especie, amparado por la Directiva Europea Habitat, le dota de ciertos derechos que, en las últimas semanas, ha adaptado España a su normativa nacional: “Se ha dicho estos días que con esta medida de considerar al lobo dentro del listado de especies de protección especial se desprotege a los ganaderos y no es así” denuncia. En otras palabras se trata de trasponer una directiva europea -obligada- que se debería haber realizado hace tiempo.

 

EN DOS DATOS

  • El proyecto tiene una dotación, para toda Europa, de 6 millones de euros.
  • Además de España, este plan se lleva a cabo en otros países como Hungría o Eslovaquia.

El proyecto ha tenido durante el primer año la selección de aquellos ganaderos que decidieran unirse a la aplicación de estas prácticas, con ayuda de la administración, para implementarlas en sus explotaciones. Uno de ellos es Juan Antonio García, que cuida de sus más de 600 cabezas de ganado en Arroyo de Cuéllar, en Segovia  : “A nosotros la llegada del lobo hace unos 20 años nos pilló de improviso, tuvimos que prevenirnos a salto de mata porque la JUnta no reconocía la presencia del lobo y lo que hicimos fue vallar la zona y solicitar mastines para hacer un manejo diferente al de entonces que dejaban a las reses en el campo” explica.

 

Juan Antonio García, Ganadero: "Solo soy partidario de controlar a aquellos lobos que se desnaturalicen"

Una adaptación a esta presencia que, aunque en esta zona no tiene una orografía complicada para defenderse de su presencia al ser una llanura, sí ha notado que los ataques se han reducido en la cantidad: “Yo apuesto por la coexistencia, no en el mismo recinto pero las costumbres del lobo están cambiando y están perdiendo el miedo a bajar al ganado o acercándose al casco urbano” asegura el productor que se considera partidario de controlar a los cánidos que se “desnaturalicen”. En este punto incide y matiza Blanca Berzosa: “No es tanto que los nuevos lobos cambien su comportamiento sino que el medio rural se ha modificado, antes la vida estaba dentro y fuera de las calles y los lobos no se acercaban tanto porque detectaban presencia humana, ahora se están despoblando y ese cinturón se está perdiendo, no hay menos miedo al hombre sino que hay menos hombres”.

 

De 14 a dos bajas tras incorporar mastines

 

Las medidas preventivas que mejor funcionan son, a su juicio, el pastoreo tradicional, burros o mastines, los rediles, pastores eléctricos, la gestión de partos o una barbacana tradicional y, por encima de todo, una “buena promoción desde la administración” que permita tanto la educación a los nuevos ganaderos o de análisis de resultados.

 

Fernando Rodríguez, de 20 años, está a punto de coger las riendas de la cabaña de sus padres en la explotación que tienen situada en la comarca zamorana de Sanabria: “En el 2011 era muy habitual que hubiera lobos pero en estos años tras la incorporación de los mastines asegura que han pasado de hasta 14 bajas en su explotación cada año a tener apenas dos”. Cree que esta es la solución más eficaz para conseguir que sin afectar a la población del lobo aunque, eso sí, reclama más ayudas sobre todo para mantener a los ocho mastines que tiene: “Los seguros apenas cubren cuando tienes perros de gran tamaño y peso y eso afecta a la economía particular” lamenta.

 

Un mensaje que ratifica Berzosa con el que, explica, solo se quiere controlar los posibles daños y no controlar las poblaciones: “Los ganaderos con los que hablo no quieren que se abata al lobo sino que su ganado no resulte afectado. Con las medidas preventivas hay mecanismos para mover los fondos europeos para que les llegue a los productores para que no tengan que financiarse ellos mismos los costes”. Se trata, en definitiva, dicen, de proteger la ganadería extensiva, de fomentar el desarrollo poblacional, pero también de conseguir que el lobo no reduzca su presencia en estas zonas al sur del Duero. De cohabitar. De pervivir. El debate sigue abierto.

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