Agronews Castilla y León

Poblaciones abulenses como Arenas de San Pedro, Candeleda o todo El Valle del Tiétar en su conjunto, acojen cada año a nuevos nómadas digitales atraídos por el verdor de sus paisajes, un clima agradable (aunque lluvioso), los infinitamente más reducidos precios de sus viviendas tanto de compra como de alquiler y la cercanía con Madrid.

Aunque muchos vienen sólo a probar y otros muchos se quedan, la gran mayoría prefiere hacer la transición a lo rural poco a poco, con un pie en su ciudad y, otro pie, en el campo.

La fórmula del éxito para el nómada digital a menudo es sencilla. Sólo se necesita una conexión a internet (algo sin duda que mejorar en muchos pueblos de España), un ordenador portátil y, no obligatorio, pero sí cada vez más necesario, un lugar donde exponer tus servicios o vender tus productos en el gran escaparate que supone internet, como en el caso de www.recomendacionesytendencias.com, la web de un vecino de Gredos que se mudó al pueblo al inicio de la pandemia.

¿Dónde viven los nómadas digitales?

Si bien la creciente demanda de vivienda rural ha hecho más difícil encontrar un buen techo en los últimos años, la oferta ha cogido el guante y se ha puesto manos a la obra.

Antiguos secaderos de pimientos rehabilitados, la antigua casa "del pueblo" de los abuelos, comprando casas con hipotecas bajísimas en comparación con las de una gran ciudad, o hasta en casas rurales con alquileres de larga estancia: casi cualquier lugar es bueno cuando de lo que se trata es de encontrar un espacio donde vivir, más cerca de la naturaleza donde oír a los pájaros por la mañana, y de ir a caminar por la montaña o por la vereda del río por la tarde.

¿Y entre medias? pues a trabajar, o teletrabajar... como todo el mundo en estos tiempos.

Tipos de teletrabajadores

Es la gran pregunta que se hacen los ancianos y no tan ancianos del lugar. ¿Y de qué vas a trabajar aquí si en el pueblo no hay de ná

Los perfiles del nómada digital son tantos y tan diversos como trabajos existen, ya sea autónomo emprendedor o asalariado todo cabe en la vida rural de un pueblo. Entre las profesiones más comunes podemos encontrar a fotógrafos, gestión de redes sociales, arquitectos, influencers, marketing digital, creación de contenidos, redactores, escritores, psicólogos, terapeutas, coach, mentores, profesores de yoga, programadores freelance, abogados...

Lo dicho: un email, un portátil, una web, una videollamada y un servicio o producto que vender y voilá, ya puedes obtener unos ingresos que te permitan vivir la vida de campo y alejarte de la ciudad.

Cada año surgen nuevos trabajos que no necesitan presencia física, sólo se necesita agudizar el ingenio y prestar atención a las necesidades de un mercado.

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