
La lengua azul es una enfermedad vírica que afecta principalmente a rumiantes como ovejas y vacas, transmitida por mosquitos del género Culicoides. Aunque no representa un riesgo para la salud humana, sus consecuencias en el ganado pueden ser devastadoras, incluyendo fiebre, inflamación y, en casos severos, la muerte. En Cataluña, la gestión de esta enfermedad ha generado recientemente un intenso debate entre las autoridades y los sectores ganaderos.
Unió de Pagesos, la principal organización agraria de Cataluña, ha manifestado su oposición a la decisión del Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de imponer la vacunación obligatoria contra la lengua azul en todas las explotaciones de ovino y vacuno. Según la entidad, esta medida es contraria a las políticas adoptadas en otros países de la Unión Europea y en el resto del Estado español, donde la vacunación es de carácter voluntario.
La organización argumenta que, en el contexto europeo, la tendencia actual es convivir con diversos serotipos del virus de la lengua azul, permitiendo a los ganaderos decidir si vacunan o no a sus animales. Esta flexibilidad también se refleja en la normativa española, que está en proceso de adaptar una nueva orden de gestión de la enfermedad, enfatizando la voluntariedad de la vacunación y la flexibilización en los movimientos de animales.
Para Unió de Pagesos, la imposición de la vacunación obligatoria en Cataluña sin un diálogo previo con las organizaciones agrarias es una medida que no responde a los intereses del sector ganadero. La entidad subraya que no se opone a la vacunación en sí, sino a su carácter obligatorio. La voluntariedad permitiría a cada explotación evaluar su situación particular y decidir en consecuencia, especialmente en casos donde la vacuna podría provocar efectos adversos como abortos o problemas reproductivos.
Además, la organización critica que la propuesta del Departamento no contempla compensaciones para los ganaderos que puedan sufrir efectos negativos derivados de la vacunación. La experiencia ha demostrado que, cuando se reportan estas incidencias, la respuesta oficial suele ser que no se puede establecer una relación directa con la vacuna, dejando a los afectados sin posibilidad de recibir indemnizaciones.
Otro punto de discordia es la financiación de la campaña de vacunación. En una reunión informativa celebrada el 24 de febrero, el Departamento comunicó que la obligatoriedad de la vacunación sería acompañada de una financiación parcial, cubriendo únicamente las vacunas y su aplicación en determinados sectores. Esto, según Unió de Pagesos, genera una discriminación hacia el resto de los ganaderos que no recibirían apoyo económico.
Vacuna lengua azul
La entidad defiende que los ganaderos, como profesionales y principales interesados en la salud de sus animales, deben tener la libertad de decidir las medidas sanitarias más adecuadas para sus explotaciones. Con la información y herramientas necesarias, y en colaboración con sus veterinarios de confianza, pueden establecer estrategias efectivas para prevenir y controlar la lengua azul sin necesidad de imposiciones externas.
La lengua azul ha sido una preocupación recurrente en diversas regiones de España. Por ejemplo, en Extremadura, se notificaron cinco nuevos casos de la enfermedad en septiembre de 2024, lo que elevó a seis el número total de focos desde el primer hallazgo en Almoharín, Cáceres. Estos brotes llevaron a la implementación de planes de vacunación obligatoria en la región y a restricciones en eventos ganaderos, como la prohibición de la presencia de ganado en la Feria Internacional de Zafra.
A nivel nacional, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha adoptado medidas para apoyar a las comunidades autónomas en la lucha contra la lengua azul. En septiembre de 2024, el ministerio autorizó la compra de 655.000 dosis de vacuna contra el serotipo 3 del virus, con el objetivo de fomentar la vacunación en las zonas de mayor riesgo.
Sin embargo, la estrategia nacional ha tendido hacia la voluntariedad en la vacunación. En una reunión del Comité de la Red de Alerta Sanitaria Veterinaria (RASVE) en enero de 2025, se acordó que la vacunación contra la lengua azul pasaría de ser obligatoria a voluntaria, permitiendo así los movimientos de ovino y bovino en toda España, excepto en las Islas Canarias y Baleares.
Unió de Pagesos sostiene que Cataluña debería alinearse con esta estrategia nacional y europea, permitiendo que la vacunación sea una decisión individual de cada ganadero. La organización enfatiza que la imposición de medidas sin consenso puede generar desconfianza y resistencia en el sector, afectando negativamente la eficacia de las políticas sanitarias.
Además, la entidad señala que la obligatoriedad de la vacunación puede tener repercusiones económicas para los ganaderos, especialmente si no se ofrecen compensaciones por posibles pérdidas o efectos adversos. La falta de un criterio claro para evaluar y reconocer estas afectaciones deja a los productores en una situación de vulnerabilidad.
En conclusión, Unió de Pagesos aboga por un enfoque más flexible y consensuado en la gestión de la lengua azul en Cataluña. La organización insta al Departamento de Agricultura a reconsiderar su posición y a entablar un diálogo abierto con las organizaciones agrarias para desarrollar estrategias que protejan la salud animal sin imponer cargas innecesarias a los ganaderos.
La experiencia en otras regiones y a nivel nacional demuestra que la voluntariedad en la vacunación, acompañada de información adecuada y apoyo logístico, puede ser una herramienta efectiva en el control de la lengua azul. Es fundamental que las políticas sanitarias se adapten a las realidades del sector y cuenten con








