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Gracias a la nueva normativa de la UE sobre productos fertilizantes que entré en vigor el pasado 16 de julio, las nuevas normas impulsarán el papel del mercado único, ayudarán a reducir el impacto medioambiental de los fertilizantes, limitarán su riesgo para la salud humana y reducirán la dependencia europea de los fertilizantes importados. Las nuevas normas de la UE permitirán pronto comercializar en la UE más abonos orgánicos y a base de residuos. La normativa abarca una serie de productos fertilizantes que incluyen materiales de encalado, enmiendas del suelo, agentes de crecimiento, bioestimulantes vegetales y mezclas. Se trata de un paso importante hacia la agricultura sostenible, uno de los objetivos del "Green Deal".

 

Las nuevas normas permitirán:

  • Abrir el mercado único a los abonos orgánicos y a base de residuos: las nuevas normas definen las condiciones en las que los abonos orgánicos innovadores pueden comercializarse en el mercado único. Abordan los requisitos de seguridad, calidad y etiquetado que deberán cumplir las empresas que producen y venden estos abonos antes de colocar la marca CE, lo que permitirá que sus productos se comercialicen libremente en toda la UE sin trámites adicionales.
  • Establece valores límite para los contaminantes tóxicos en los productos fertilizantes: El reglamento introduce por primera vez límites para contaminantes tóxicos como el cadmio, el mercurio o el arsénico. Esto contribuirá a un alto nivel de protección del suelo y a reducir los riesgos para la salud y el medio ambiente.
  • Permite la armonización opcional: Dado que los productos fertilizantes se producen a veces a nivel local, los productores tienen libertad para elegir si quieren aplicar las nuevas normas de la UE o seguir cumpliendo las normas nacionales de los países de la UE para comercializar sus productos en el mercado comunitario. Las empresas que deseen aplicar las normas nacionales sin colocar el marcado CE seguirán pudiendo vender sus productos en otros países de la UE en virtud del principio de reconocimiento mutuo.

Un periodo transitorio de tres años desde la adopción de las normas ha ayudado a las empresas a adaptar sus procesos de fabricación y cumplir las nuevas normas. Para ayudar a las empresas a aplicar las nuevas normas, la Comisión también ha publicado un documento de orientación sobre el etiquetado de los productos fertilizantes de la UE. Además, basándose en la amplia investigación científica de su Centro Común de Investigación, la Comisión también: (i) ha ampliado las nuevas normas para permitir la comercialización de abonos adicionales con componentes procedentes de residuos recuperados y; (ii) ha adoptado legislación de acompañamiento sobre el uso seguro de subproductos de otras industrias, como la petroquímica o la metalúrgica, en la producción de productos fertilizantes de la UE.

 

Antecedentes

Los abonos fabricados a partir de residuos orgánicos podrían sustituir al 30% de los abonos extraídos. Sin embargo, según las antiguas normas, sólo los abonos convencionales, no orgánicos, normalmente extraídos de minas o producidos químicamente, podían comercializarse libremente en la UE. Hasta ahora, los productos fertilizantes innovadores producidos a partir de materiales orgánicos sólo podían acceder al mercado único sobre la base del principio de reconocimiento mutuo entre los Estados miembros, lo que a menudo es difícil debido a las divergencias entre las normas nacionales. Por lo tanto, estos productos tenían una desventaja competitiva, que obstaculizaba la innovación y la inversión en la economía circular. 

Para abordar estas cuestiones, la Comisión propuso las nuevas normas para los productos fertilizantes en 2016, a raíz de un llamamiento a la revisión de las normas existentes en el Plan de Acción para la Economía Circular de 2015. El reglamento revisado fue adoptado por los colegisladores el 5 de junio de 2019. 

 

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