Elena Rodríguez - Corresponsal en León - Agronews CyL

 

  • La experimentación que se está haciendo con nuevas variedades están dando buenos resultados

Las heladas de finales de abril en la provincia de León arruinaron muchos cultivos, entre ellos se temió por las 540 hectáreas de lúpulo que hay plantadas en la ribera del río Órbigo. Aunque se temió lo peor, finalmente el daño no es tanto como parecía en un inicio. Según José Antonio Magadán, director general de Hopsteiner España, “las condiciones de lluvia y temperaturas benignas que siguieron a las heladas han ayudado a mejorar la situación”, si bien aún están a expensas de “poder definir el efecto en la cosecha”. Considera que aún es pronto para hablar de una cosecha normal porque la helada no ha afectado de manera igual a todas las zonas, en algunas ya se ve que no ha causado daños, pero en la principal, en el municipio de Carrizo de la Ribera “hay que esperar aún para poder valorar el efecto” que, en cualquier caso, será menor del que se pensó.

José Antonio Magadán, director general de Hopsteiner EspañaA lo largo de este mes de junio el lúpulo comenzará a florecer y madurará en agosto, a finales de ese mes se realiza la cosecha, se seca, se empaqueta y se vende, el precio final depende del contenido en alfa-ácidos de las flores y en ello “son muy importantes las condiciones meteorológicas de julio y agosto”.

 

Nuevas variedades

Hace casi dos años, la multinacional Hopsteiner -especializada en lúpulo a nivel mundial- adquirió el 80% del accionariado de la Sociedad Española de Fomento del Lúpulo, y pasó a denominarse Hopsteiner España. El otro 20% está en manos de los productores. Uno de los objetivos de Hopsteiner es mejorar el cultivo en la provincia de León -donde se produce el 98% del total nacional- y para ello ya el año pasado se comenzó a ensayar con 10 nuevas variedades en diferentes localidades y con distintos productores. A pesar de que el lúpulo, explica Magadán, necesita tres años en Europa para tener resultados, ya alguna de esas variedades, con tan solo un año, ha producido cosecha “eso no es normal”, además, el contenido en alfa-ácidos es “bastante bueno”. Sin embargo no será hasta 2018 cuando se tomen decisiones sobre el cambio de variedades porque “hay que esperar resultados definitivos”. Actualmente la producción de lúpulo se queda dentro del mercado nacional, principalmente para la elaboración de cerveza, pero en el futuro, con el cambio de variedades y la mejora de la producción se busca también la exportación.

En la provincia de León hay 540 hectáreas de lúpulo que cultivan 220 agricultores, “hay relevo generacional”, asegura Magadán, pero trabajan para que “sea un cultivo más atractivo para los jóvenes” y en ello es fundamental la modernización “y hacer que las explotaciones sean cada vez más competitivas, lo que permitirá que cada agricultor pueda ir creciendo en superficie”.

La llegada de Hopsteiner, afirma, ha cambiado “muchas cosas”, sabemos “hacia donde debemos ir en el sector del lúpulo, lo que necesita el sector y se trabaja estrechamente con los agricultores para mejorar e intentar conseguir la modernización que le hace falta”. Se va paso a paso y el primero  “importante” se dio el año pasado con la firma de contratos que “dan tranquilidad a los productores”.

 

Es un cultivo asegurado

La sequía y las heladas han sacado a la luz un problema en el sector primario, la escasa contratación de seguros, pero en el caso del lúpulo la realidad es diferente, “la mayoría asegura sus cultivos, la superficie media no es muy elevada, es un cultivo especial, una granizada puede arruinar el trabajo de todo el año”, explica Magadán y por ello es un cultivo que está mayormente asegurado, sin embargo considera que “se puede mejorar para que las coberturas sean mejores”

 

El lúpulo

Las plantaciones de lúpulo sorprenden a los que no las han visto nunca, crecen hasta los 6 metros de altura en unas estructuras que conllevan la instalación de entre 120 postes, las más modernas, y 200, las más tradicionales, por hectárea. La cosecha se hace entre agosto y septiembre, las plantas se cortan, se recogen con tractores y se introducen en una máquina que selecciona las flores, éstas después se secan para reducir del 80 al 10% su humedad, antes de iniciar la comercialización.

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