Elena Rodríguez - Corresponsal en León - Agronews CyL

 

  • Pedro Sanz, pastor jubilado de Las Rades de Abajo (Segovia), lleva dos décadas haciendo la predicción meteorológica de esta manera ancestral

Según la Real Academia Española, las cabañuelas son el “cálculo popular basado en la observación de los cambios atmosféricos en los 12, 18 o 24 primeros días de enero o de agosto, para pronosticar el tiempo durante cada uno de los meses del mismo año o del siguiente”. Hoy encontramos la predicción meteorológica en los medios de comunicación, pero hasta hace muy poco, eso no era posible y solo la observación de la naturaleza y del comportamiento de los animales era la que aportaba las claves de cómo iban a ser las siguientes horas o días. Pero no solo eso, el método de las cabañuelas lleva siglos avanzando cómo será el tiempo a lo largo de doce  meses. El “secreto” de las cabañuelas lo heredó Pedro Sanz, pastor de Las Rades de Abajo (Segovia), principalmente de su abuelo, pero también de su padre y ahora su sobrino quiere recoger el testigo de este ancestral método.

Pedro, explica, observa los primeros días de agosto y entre el 13 y el 24 de diciembre para pronosticar el tiempo del año siguiente. En este 2021 ya sabía que iba a empezar con frío y mucha nieve, ahora “se tranquiliza y, al tranquilizarse, con cielo raso y estrellado hiela, pero bien”. Después, “a partir del 26 vuelve a nevar y a llover, va a ser más de agua que de nieve y nevará por encima de 1.200 metros”.

El mes de febrero, explica en esta entrevista en Es el Campo de Castilla y León: https://bit.ly/3oPz9XN, arrancará con “frío y heladas y en Carnaval, que coincide con San Valentín, hacía 15 años que no coincidían, va a llover y nevar en las sierras”. En el mes de marzo, las temperaturas comenzarán bajas, con lluvia y nieve por encima de 1.500 metros y la llegada de la primera, el día 21, será con calor a lo largo de una semana y temperaturas entre 22 y 25 grados

La Semana Santa, a principios de abril, expone Pedro Sanz, “viene con lluvia y algo de nieve por encima de 1.500 metros de altitud”, pero -añade- “como no se va a celebrar, nos da igual”. Después, “entre el 12 y 19 de abril hará calor y el  mes acabará con mucha lluvia”, cumpliendo el refrán que vaticina aguas mil para el  mes de abril.

 

“Lo peor es en mayo”

Lo malo, dice este cabañuelista, “es a principios de mayo, entra con lluvia, nieve y alguna helada que es lo peor, cuando el trigo y la cebada empieza a coger el grano y si se hiela, luego mala la espiga”. Sin embargo, el mes de mayo no va a ser malo en su conjunto porque Pedro Sanz augura un final de mes “bueno como el de  2019, con una última semana de calor”.

Tras esas buenas temperaturas, junio comenzará con los termómetros marcando menos grados y con algo de lluvia, pero “a partir del 24, San Juan, llegará la primera ola de calor”, serán dos este verano, la segunda justo un mes después, para Santiago, en torno al 25 de julio. Y ese calor se mantendrá a principios de agosto, que “comenzará con calor sofocante, de 39 grados en Castilla y León, del 4 al 7 de agosto”.

El mes de septiembre, arrancará con “tormenta y granizo”, después, hacia el 21, llegará el veranillo de San Miguel con sus buenas temperaturas y, en octubre, tendremos “temperatura fresca y heladas” al principio y, después, “calor del 10 al 20” y, para San Fruto, entre el 26 y el 27, mucha nieve.

Ya metidos en el otoño, noviembre, será lluvioso al inicio, subirán las temperaturas, “un poco de calor”, entre el 11 y el 19 y terminará con mucha nieve en la montaña.

Y finalmente, diciembre, comenzará con “frío, niebla y alguna helada”, del 11 al 20 lloverá, pero comeremos las uvas con temperaturas suaves que Pedro Sanz calcula que rondarán los 14 grados. 

 

Hablan los pájaros, los árboles y el cielo

Igual que los curanderos no dicen sus secretos, los cabañuelistas tampoco, asegura Pedro Sanz que explica que, “dicen mucho los pájaros, los árboles, el cielo...”. Él fue pastor toda la vida y cuenta los días que lleva sin sacar su rebaño al campo, casi 900, pero sigue paseando por él y observando las señales de la naturaleza para conocer cómo se comportará la meteorología al año siguiente. “Cuando era pastor si barruntaba nieve, las ovejas se metían pronto a la nave, si se 'aturtaban mucho con la cabeza es que barruntaba aire al día siguiente”, hay que observar también, explica, las hojas de los árboles o las culebras. Los 349 días que le quedan a este 2021 nos permitirán comprobar el acierto o desacierto de esta ancestral predicción.

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