Las ayudas del veto ruso para las frutas y hortalizas sólo cubren el 40% de los costes según AVA – ASAJA

Agronews Castilla y León

1 de julio de 2016

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Hoy, 1 de julio, entran en vigor las ayudas que la Comisión Europea establece a fin de minimizar las perturbaciones del mercado ocasionadas por el veto ruso a las producciones agroalimentarias de la Unión Europea. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) considera que estas ayudas son claramente insuficientes para compensar las pérdidas que van a seguir sufriendo, por tercer año consecutivo, los agricultores y ganaderos debido a un conflicto de raíces totalmente ajenas al sector agrario.

Según un estudio elaborado por los servicios técnicos de AVA-ASAJA, las compensaciones establecidas en la legislación comunitaria no alcanzan a cubrir, en la mayoría de cultivos afectados, el 40% de los costes de producción. Las cuantías máximas para retiradas del mercado, cosecha en verde o renuncia a efectuar la cosecha se limitan a 0,26 €/kg en melocotón, 0,22 €/kg en clementina, 0,21 €/kg en naranjas o 0,21 €/kg en caqui, entre otras frutas y hortalizas. Si tenemos en cuenta los gastos de recolección y el hecho de que estas ayudas se reducen a la mitad para todos los agricultores que no están integrados en una Organización de Productores –que son en torno al 50% del colectivo agropecuario de la Comunitat Valenciana–, el balance económico que finalmente recibe el agricultor arroja pérdidas.

Asimismo, AVA-ASAJA lamenta la arbitrariedad que exhibe Bruselas al discriminar en estas subvenciones a productos tan sensibles y castigados como la granada, el melón, la sandía, la berenjena o la lechuga.

El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, considera “una burla que la Comisión Europea todavía mantenga enquistado este desencuentro con Moscú que está resultando tan perjudicial para la agricultura valenciana, una de las más volcadas a los mercados y a la exportación. Los burócratas de Bruselas deberían atender más los intereses de los agricultores europeos y darles prioridad por encima de estrategias geopolíticas que ningún ciudadano entiende. Nuestra actividad depende del precio que obtengamos por los productos, de modo que necesitamos recuperar el mercado ruso –el tercero tras Europa y Estados Unidos antes del veto– que tanto nos costó de ganar y que ahora sustituyen otros países terceros.”



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