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El invierno, el verano y la primavera con temperaturas cálidas y episodios de lluvia escasos han llevado situaciones de sequía a las viñas, en general en todo Cataluña. Este hecho ha provocado un adelanto de la vendimia de entre sed y diez días en diferentes zonas de Cataluña. Aun así, gracias a las tareas de manejo de los viticultores, que han labrado más a menudo las viñas para aprovechar la sazón, las cepas tienen un buen desarrollo y se han equilibrado.

Hasta el momento, las condiciones meteorológicas están propiciando una vendimia muy sana y con un buen nivel de azúcares y ácidos a la uva. A los racimos blancos maduros, se los aprecia una buena madurez gustativa y aromática, a pesar del intenso calor. Todo y la previsión de una cosecha menor por el número de racimos que se observan, se espera que la reducción sea ligera (15% de media) si el peso mediano de la uva se puede mantener dentro de los valores normales; hecho que dependerá de las lluvias que pueda haber.

Desde el año 1984, el Instituto Catalán de la Viña y el Vino (INCAVI) del Departamento de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural monitoriza y hace un seguimiento histórico de la vendimia, con coordinación con el personal técnico de las Agrupaciones de Defensa Vegetal y las Denominaciones de Origen. El seguimiento se hace a pie de viña, y se recogen muestras en diferentes campos para tener datos de estimación de cosecha y maduración de uva, datos que se transfieren a los viticultores y bodegas para que dispongan de más información para tomar decisiones en la hora de iniciar la vendimia. Estas estimaciones se llevan a cabo a través de una evaluación de la salida de racimos después de la floración y con controles de maduración y técnicas de ensayo a las instalaciones de la INCAVI.

Por el que hace la salida de racimos, personal técnico del *INCAVI recoge datos de 21 viñas de variedades macabeo, xarello y parellada. Este 2022, la salida de racimos ha estado entre un 4% y un 33% inferior a la campaña de 2021, más reducida en la variedad macabeo y más conformo en el xarello. Estimaciones de racimos hechas en otras zonas como la Conca de Barberà o la Terra Alta destacan un número de uva regular.

En cuanto a la orientación sobre el inicio de la vendimia, desde el 1 de abril hasta el 31 de julio, se analizan las temperaturas diarias y los grados acumulados y, a finales de julio, se hacen controles de maduración en diferentes viñas. Los datos recogidos muestran que hay un adelanto de entre sed y diez días en la vendimia.

 

Previsión de vendimia en las diferentes Denominaciones de Origen catalanas

Según los datos recogidos por el personal técnico del INCAVI y de las Denominaciones de Origen, los controles de maduración iniciados lo ultima semana de julio en diferentes viñas del Penedès y de la DO Cava confirman que está avanzada la maduración de la variedad chardonnay entre 7 a 9 días respecto del año 2021. En el Penedès, la vendimia se avanza en los espumosos o tipos de vinos de variedades tempranas. Hay parcelas que se han vendimiado el 27 de julio (6-9 días más bien que en 2021), pero la entrada de uva se generalizará la semana del 8 de agosto. Se espera una vendimia un 15-20% inferior en 2021 y alrededor de un 25% menos que en un año normal.

A Costers del Segre, la sequía ha afectado todo el territorio y se espera una reducción de la cosecha de un 10% a las zonas de secano. En las de riego, se prevé una campaña normal. Las primeras variedades a vendimiar han sido el chardonnay a partir del 29 de julio, y se prevé cosechar sauvignon blanco y tempranillo en Pallars la segunda quincena de agosto y viognier y syrah en las Garrigues a comienzos de septiembre.

La vendimia que se iniciaba en muchas denominaciones de origen a comienzos de septiembre se prevé que se avance a finales de agosto. son ejemplos la DO Alella, donde se empezarán a cosechar algunas variedades tempranas más bien del habitual, pero la mayor parte de bodegas prevén cosechar entre finales de agosto y comienzos de septiembre. La DO Conca de Barberà también cree que avanzará el inicio de la cosecha a finales de agosto y se generalizará en septiembre. La DO Plano de Bages preveía un adelanto del ciclo vegetativo, pero, al tratarse de una zona tardía y por las condiciones de calor y sequía, el momento óptimo para la cosecha de las variedades más tempranas todavía es incierto; según los datos que se tienen, se cree que tendrán un número de racimos bajo y una reducción de la cosecha.

En el Ampurdán, la previsión es que se empiece entre 4 y 7 días antes del habitual por el intenso calor y por la carencia de agua. Estos factores también hacen pensar en un volumen de cosecha más bajo al del año pasado y de la media de los últimos años. En zonas algo más húmedas, la vegetación de las viñas se ha mantenido mejor.

La DO Tarragona espera una cosecha irregular con un ligero descenso en algunas variedades, y, en otros, como las garnachas y cariñenas, buena y similar a la media. El inicio de la vendimia se prevé una semana antes del normal. La DO Terra Alta tiene una buena previsión de cosecha y es la zona con menos problemas por la carencia de agua a las viñas. En unas viñas puntuales, la producción se verá menguada por una tormenta con granizada del pasado 6 de julio.

En el caso de la DO Montsant, todavía es un poco pronto para hacer una previsión de vendimia, pero también prevé un adelanto de unos 5 días respecto del año pasado. De momento, han pasado las olas de calor de junio y julio sin que se observaran los daños que sufrieron en verano de 2019. Igualmente, la DOQ Priorat también prevé avanzar la vendimia.

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