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El Laboratorio de Diagnóstico de Plagas y Enfermedades Vegetales de la Universidad de León (ULE) y la Diputación Provincial de León firmarán en los próximos días la renovación del convenio de colaboración que vincula a ambas entidades, y que tiene el importante objetivo de prestar atención a la mejora de las condiciones sanitarias y agronómicas de los cultivos de marcado interés provincial.

El convenio se denomina ‘Problemas fitosanitarios: diagnóstico y recomendaciones de control según principios de Gestión Integral de Plagas (GIP) en la provincia de León’, y se mantiene en vigor desde el año 2018, destinado a trabajar en el control de plagas y enfermedades vegetales en los cultivos de la provincia de León que afectan a la producción agrícola, y que ocasionan graves pérdidas económicas en las explotaciones agrarias.

El laboratorio se encuentra ubicado en la Escuela de Ingeniería Agraria y Forestal (EIAF) de la ULE y es dirigido por el profesor Pedro Casquero Luelmo, que explica que “en los problemas fitosanitarios se afrontan tanto los ‘endémicos’, que año tras año están presentes en los cultivos como los ‘emergentes’, cuya presencia se puede relacionar con el movimiento internacional de material vegetal portador de patologías o/y el cambio climático”.

En un símil con las enfermedades humanas, Casquero apunta que “las endémicas serían como la gripe común y las emergentes como el tristemente por todos conocido COVID19 que ha ocasionado la pandemia de coronavirus”.

UN SERVICIO GRATUITO DE GRAN VALOR PARA EL SECTOR AGRARIO Y FORESTAL

Este servicio de la ULE se fundó en el año 2000 gracias a la financiación de la Fundación Benéfico Docente Chicarro-Canseco-Banciella, y desde entonces lleva funcionando interrumpidamente hasta el momento actual. Es gratuito para los usuarios y está dirigido a agricultores, asociaciones y otras entidades relacionadas con los sectores agrario y forestal.

Es importante destacar que, sobre la base del convenio antes referido, el Laboratorio diagnostica y propone un control de las plagas y enfermedades teniendo en cuenta los principios de GIP, con un reconocimiento de los agentes perjudiciales que afectan a los cultivos. A continuación, y partiendo del diagnóstico, se definen los métodos de control para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios.

El diagnostico se lleva a cabo mediante el análisis de las muestras de plantas recibidas, y seguidamente se elaboran recomendaciones sobre su control sostenible, independiente del sector comercial de productos fitosanitarios.

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