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Las exportaciones de cítricos de Sudáfrica a la Unión Europea siguen dando muestras de escasas garantías sanitarias, pues en el mes de julio se interceptaron en las fronteras comunitarias un total de cinco envíos con organismos nocivos y peligrosos, según los datos de LA UNIÓ de Llauradors procedentes de fuentes europeas.

Mientras que en julio del pasado año, únicamente se detectó una interceptación de Phyllosticta citricarpa (CBS, Mancha marrón), este año ya se contabilizan cinco (principalmente, CBS y Thaumatotibia leucotreta), lo que las sitúa al nivel del año 2019 cuando se produjeron también cinco rechazos con plagas y enfermedades.

Desde que en 2016 la Unión Europea suscribiera el Acuerdo de Asociación Económica con los Estados de la Comunidad para el Desarrollo del África Meridional-SADC (Sudáfrica, Botsuana, Lesoto, Namibia, Suazilandia y Mozambique), se han producido numerosas detecciones de plagas citrícolas y enfermedades en frontera e incluso un cierre voluntario de las exportaciones sudafricanas.

Sudáfrica por tanto no cumple, no ofrece garantías y la situación es todavía más preocupante de cara a la inminente revisión del acuerdo que corresponde realizar este año. En este sentido LA UNIÓ aboga por una revisión en profundidad “porque siendo comercial, tiene evidentes consecuencias fitosanitarias para la sanidad vegetal de la citricultura europea”.

El secretario general de LA UNIÓ, Carles Peris, indica al respecto que “instamos a la Comisión Europea y al resto de instituciones de la UE y, en nuestro caso, al Gobierno de España, a que impulsen la revisión del mismo y se analice en profundidad su repercusión comercial, así como las consecuencias fitosanitarias que existen sobre el sector citrícola europeo”.

El Acuerdo contempla en su Anexo I la reducción progresiva de los derechos de aduana para las naranjas dulces, algo que se inició precisamente con la entrada en vigor del Acuerdo y que se eliminan definitivamente en el año 2025. La incidencia sobre el sector citrícola valenciano, español y europeo de la aplicación de este punto concreto del Acuerdo ha traído consecuencias muy negativas, tanto desde el punto de vista económico -objetivo del Acuerdo- como fitosanitario y que ha sido expuesto ampliamente y de forma justificada en siete informes técnicos realizados por LA UNIÓ que fueron presentados en su día en Bruselas a las autoridades comunitarias.

La última auditoria a la exportación de cítricos de la República de Sudáfrica a la Unión Europea se realizó en junio de 2016 (Auditoria número 2016-8810), es decir que ya han transcurrido cinco años. Durante ese periodo, Sudáfrica ha sido uno de los países con mayores rechazos de envíos de cítricos por plagas en la UE, por lo que la entrada de un organismo nocivo desconocido sería letal para la citricultura europea.

LA UNIÓ insiste en que la producción agrícola en la UE está sujeta a controles fitosanitarios estrictos y comparados con otros países existen niveles muy avanzados de control de residuos y medidas ambientales. Por ello, reclama que las importaciones de países terceros cumplan con los mismos estándares rigurosos, sostenibles y de garantía sanitaria que lo hacen los cítricos europeos. En el marco del Pacto Verde Europeo y de la estrategia De la granja a la mesa, que aboga por un sistema alimentario de la UE más saludable y sostenible, no tiene ningún sentido mantener en estos momentos las mismas condiciones en los acuerdos que cuando se firmaron.

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