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LA UNIÓ de Llauradors alerta de robos de la cosecha de algarrobas durante los últimos días en la comarca del Maestrat justo cuando la campaña llega ya a su fin, ante la impotencia y rabia de los productores que ven como se echa a perder el esfuerzo de todo un año.

Un nuevo repunte en los precios de algarrobas durante esta campaña, que cotizan ahora sobre los 0,71 €/kg, y el mayor valor del producto en los últimos tiempos podría estar detrás de este aumento de los robos en las explotaciones de algarrobos. Esa subida de las cotizaciones en las últimas campañas ha posibilitado una recuperación del cultivo ante el creciente interés que despierta este producto entre los consumidores.

LA UNIÓ trasladará a la Delegación del Gobierno en la Comunitat Valenciana estos hechos para que las fuerzas de seguridad del Estado extremen las labores de vigilancia tanto en campo como con cualquier vehículo o almacén sospechoso de transportar o comerciar con mercancía robada.

Esta Organización Profesional Agraria indica que los robos se producen porque hay un mercado negro consolidado con compradores seguros que se quedan con la mercancía. LA UNIÓ reclama así mayor control y vigilancia en los campos durante la época de recolección y que posteriormente se controle la procedencia de las algarrobas en la distribución comercial, así como se investiguen aquellos comercios o personas que se dedican presuntamente a comprar algarrobas hurtadas en los campos.

Es muy importante que se controlen los puntos sospechosos de venta de esa posible mercancía robada, verdadero centro de atención para acabar con estos robos porque “si se roba es porque alguien compra”. Esta organización cree que al contrario de lo que sucede con otras frutas y hortalizas donde existen muchos puntos de venta, en el caso de estos frutos secos es más fácil porque se concentran en unos pocos.  

Los agricultores se quejan que para poder vender su producción en la cooperativa, organización de productores o comercio han de cumplir con los requisitos de trazabilidad que se le exigen, es decir la entrega de la documentación que acredite la propiedad, variedad, kg, polígono y parcela, lo que contrasta con la facilidad e impunidad con la que los ladrones venden después la algarroba.

En este sentido LA UNIÓ reclama la colaboración de los almacenes que compran almendra y algarroba con las fuerzas de seguridad del Estado para que trasladen enseguida cualquier posible mercancía proveniente de un robo. Así, les pide a las empresas del sector un mayor esfuerzo y colaboración a la hora de comprar la almendra o la algarroba, verificando la procedencia y denunciando a toda persona sospechosa de vender producto procedente de robos. También solicita a los agricultores afectados que interpongan la correspondiente denuncia ante la Guardia Civil para que se inicie la investigación y conste el delito en las estadísticas, clave para un incremento de la presencia policial en el mundo rural.

La algarroba hasta hace poco se consideraba una producción marginal y con precios que no compensaban su cultivo. Pero últimamente está siendo un complemento de renta para los productores al tener mayor demanda por parte de las empresas transformadoras, haciéndolo así más atractivo tanto para los agricultores como para los ladrones. A los agricultores les preocupa también la gran especulación que hay con este cultivo porque se encuentra en manos de un monopolio de pocas empresas.

Los agricultores cuidan los árboles durante todo el año y realizan laboriosas tareas de recolección para percibir unas cantidades que ahora es cierto que son superiores a otros años, pero que obtienen muchos más ingresos aquellos que venden luego la pasta y el garrofín para alimentación o productos de la salud. De la masa salen espesantes o conservantes y también edulcorantes o productos para la industria farmacéutica.

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