
La Unión Europea, UE, ha dado el visto bueno a una serie de modificaciones relevantes en los pliegos de condiciones de tres figuras de calidad agroalimentaria españolas: las Denominaciones de Origen Protegidas (DOP) Vinos de Madrid y Costers del Segre, y la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Queso Castellano. Los cambios, publicados el 25 de abril de 2025 en el Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE), afectan a aspectos técnicos, varietales, de etiquetado, e incluso de imagen de marca.
Nuevas variedades y sinónimos en la DOP Vinos de Madrid
En el caso de los Vinos de Madrid, la DOP ha recibido autorización para implementar nueve modificaciones sustanciales. Una de las más relevantes es la incorporación de nuevas variedades de uva, que permiten ampliar y diversificar la oferta vinícola de la región:
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“Garnacha blanca” se incorpora como variedad blanca secundaria.
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“Listán Prieto”, también conocida como Palomino Negro, se incluye como variedad tinta secundaria.
Además, se han introducido ajustes en la nomenclatura varietal, que pueden facilitar la identificación de los vinos por parte de los consumidores:
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Se permite el uso de “Macabeo” como sinónimo de “Viura”.
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Se acepta “Negral” como sinónimo de “Garnacha Tintorera”.
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Por el contrario, se elimina “Cencibel” como sinónimo de Tempranillo o Tinto Fino para favorecer una mayor coherencia con otras DOP nacionales.
Las modificaciones también actualizan los parámetros técnicos del pliego:
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Características analíticas y organolépticas de los vinos.
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Prácticas enológicas autorizadas.
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Rendimientos máximos por hectárea.
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Tipo de embotellado obligatorio, que deberá realizarse exclusivamente en botellas de vidrio autorizadas por la legislación.
Revisión técnica y ampliación territorial en la DOP Costers del Segre
En la DOP Costers del Segre, los cambios afectan de forma integral a la estructura técnica y geográfica del pliego. Entre las principales novedades destacan:
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Introducción de nuevas variedades de uva representativas del terroir local.
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Reevaluación del listado varietal, diferenciando entre “Recomendadas” y “Autorizadas” para reforzar el vínculo con la zona.
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Cambios en las normas de etiquetado, que afectarán a las indicaciones obligatorias y facultativas.
Desde el punto de vista técnico, también se revisan los siguientes aspectos:
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Límites del grado alcohólico por tipo de vino.
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Parámetros de acidez y contenido de dióxido de azufre.
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Actualización de la descripción organoléptica oficial, con el objetivo de reflejar mejor el perfil actual de los vinos.
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Nuevas prácticas de cultivo permitidas adaptadas a los retos climáticos y productivos.
Uno de los aspectos más significativos es la ampliación del área geográfica protegida, que ahora podrá abarcar municipios completos, en lugar de limitarse a determinadas parcelas, lo que otorga mayor flexibilidad a viticultores y bodegas.
Queso Castellano: renovación de logotipo y cambios en el control de calidad
La IGP Queso Castellano también se ha visto actualizada, aunque en este caso los cambios están orientados principalmente a la imagen de marca y a la gestión del control de calidad. El nuevo logotipo busca representar la identidad dual del producto, uniendo la tradición quesera de Castilla y León con elementos visuales modernos:
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Se adopta una grafía castellana tradicional.
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Se incorpora el símbolo de un castillo, emblema icónico de la región.
En paralelo, se produce un cambio en la estructura de control del producto. A partir de ahora, el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACYL), a través de su Subdirección de Calidad y Promoción Alimentaria, será el encargado de:
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Verificar el cumplimiento del pliego de condiciones.
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Aplicar el régimen sancionador en caso de incumplimientos.
Relevancia de los cambios para el sector agroalimentario español
Estas modificaciones suponen un paso más en la actualización y profesionalización de las figuras de calidad españolas reconocidas a nivel europeo. La inclusión de nuevas variedades, la modernización de normas técnicas, y la renovación de la imagen de marca contribuyen a fortalecer la competitividad internacional de los productos protegidos por DOP e IGP.
Además, estos ajustes permiten:
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Adaptar los pliegos a las demandas del mercado actual.
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Reforzar la identidad territorial y el vínculo con el origen.
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Asegurar un control riguroso de la calidad y trazabilidad del producto.
Conclusión
Los cambios aprobados por la UE en abril de 2025 reflejan una tendencia creciente en Europa: revisar y adaptar las figuras de calidad a las nuevas realidades del sector agroalimentario, tanto desde una perspectiva técnica como de marketing. En este contexto, Vinos de Madrid, Costers del Segre y Queso Castellano se posicionan como ejemplos de cómo la tradición y la innovación pueden convivir para mejorar la competitividad sin perder autenticidad.










