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Es evidente que los buenos resultados obtenidos por la sanidad animal en Castilla y León, fruto del gran esfuerzo realizado por los propios ganaderos que son los grandes “culpables” de las fuertes mejorías vividas en los últimos años junto al apoyo y coordinación de los servicios veterinarios de la Junta de Castilla y León, se han convertido en la mejor credencial de la ganadería de la región a la hora de salir a competir en el mercado mundial, ganando cada día espacio en él, logrando satisfacer las demandas de los consumidores más exigentes.

TUBERCULOSIS

Uno de los mejores ejemplos de esa mejoría se presenta en la tuberculosis bovina. Los recientes datos ofrecidos por la Dirección General de Producción Agropecuaria de la Junta de Castilla y León que dirige Oscar Sayagues muestran como la prevalencia de esta enfermedad ha vuelto a caer en la región, hasta situarse en el 1,43% en 2018 frente al 1,63% del año anterior o los 4,16 de 2007.

Todas las provincias muestran descensos excepto el caso de Ávila que repite en 1,81%, Segovia que pasa del 0,13% al 0,40%, siendo Soria la que presenta un peor resultado al ascender desde el 1,05% al 2,05%, aunque esta provincia presenta un descenso de más de 8 puntos si se comparan los datos con el año 2007. Especialmente significativa es la disminución de la prevalencia en Valladolid donde se registraba en 2017 un 3,13% mientras que en dato de 2018 se “queda” en el 0,25%

Remarcar el caso de Salamanca, la provincia que cuenta con un mayor censo de bovino en la que la prevalencia a esta enfermedad ha caído en el último año desde los 2,63 % a los 2,52%, reduciéndose a la mitad si se tiene en cuenta el dato de 2007 cuando era de 5,63%.

Señalar como el Programa de Erradicación de Tuberculosis Bovina de 2019 plantea la posibilidad de aplicar el “protocolo de flexibilidad” en aquellas provincias en las que el porcentaje de prevalencia es inferior al 1%. Así, y según esa normativa, en Castilla y León, Burgos, León, Palencia, Segovia, Valladolid y Zamora se puede aplicar esa opción que significa que a los animales positivos se sacrifican y se toman muestras para llevar a cabo un análisis microbiológico, mientras se esperan los resultados del mismo se deben realizar las investigaciones epidemiológicas y diagnósticas que se consideren oportunas; la explotación se inmoviliza y los animales mayores de 12 meses no se pueden mover, excepto que el destino sea el matadero; las explotaciones de leche no podrán enviarla a consumo si no llevan el correspondiente tratamiento térmico; y los animales de menos de 12 meses pueden ir a cebadero tanto calificados como no así como a matadero, siempre apareciendo marcados como “Res de Cebadero, destino España” ya que no se pueden introducir en el comercio intracomunitario y se deberán mover hacia cebaderos ubicados en la propia Comunidad autónoma. 

ANIMALES SOMETIDOS A PRUBAS DE TUBERCULOSIS

En el año 2018 se han sometido en Castilla y León a 1.132.504 animales a las pruebas de tuberculosis, 46.243 más que en el año 2015, casi un 4% más.

El mayor número de pruebas se han llevado a cabo en Salamanca con 503.450, casi un 3% más que en la campaña anterior. Mientras que si nos retrotraemos a 2015 el crecimiento es de más del 6% desde las 477.353.

CEBADEROS CALIFICADOS

El programa nacional de erradicación de tuberculosis aprobado por la Unión Europea para España 2017: permitió calificar de oficio (sin pruebas) los cebaderos de los municipios calificados de Castilla y León, bajando la unidad epidemiológica de unidad veterinaria a municipio. Esta filosofía sigue en el programa actual 2019, llevándose a cabo en abril de este año una nueva revisión de los municipios calificados

Este paso, en opinión de la propia Junta de Castilla y León ha sido fundamental para la región: el 85.25 % de los cebaderos de la comunidad autónoma están calificados con el máximo estatus sanitario de tuberculosis (t3), lo que permite libre exportación sin necesidad de realización de pruebas previas al movimiento.

El avance en Salamanca es el más favorable de todo castilla y león pasando de solo un 7% de cebaderos con movimiento libre a un 76.94% en 2018.

 

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