
La trashumancia, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, es una práctica ganadera milenaria en peligro de desaparición. Consiste en el desplazamiento estacional del ganado entre zonas de pasto de invierno y de verano, recorriendo cientos de kilómetros a través de vías pecuarias ancestrales. Aunque antaño fue el modo de vida de miles de pastores, hoy son apenas unos pocos los que mantienen viva esta tradición.
Uno de los momentos clave del año para la trashumancia es la primavera, cuando los rebaños abandonan las calurosas dehesas extremeñas en busca de los frescos pastos de montaña del norte de España. Es en este contexto donde dos nombres propios destacan por su empeño y pasión: Paco Morgado y José Manuel Sánchez Miguel.
Dos pastores, dos rutas, una misma lucha por el futuro rural
Paco Morgado, de 64 años, es un veterano de la trashumancia. Lleva 25 años recorriendo a pie la Cñada Leonesa Occidental, trasladando sus ovejas merinas desde Trujillo (Cáceres) hasta el puerto de La Uña en la montaña leonesa. Este año lo acompañan 1.450 ovejas, ocho mastines, tres perros careas y un coche de apoyo. «Es un camino duro, pero lo hago por pasión. No quiero que esto se pierda», afirma.
José Manuel Sánchez Miguel, de 45 años, realiza por tercer año consecutivo esta travesía. Inició su marcha el 14 de mayo desde Huertas de Ánimas (Trujillo) con un rebaño de 1.700 ovejas merinas, acompañado por un burro, una docena de perros, diez personas y un coche con remolque. Su destino es el puerto de Valverde de la Sierra, cerca de Riaño, donde permanecerá hasta septiembre.
Ambos completan alrededor de 600 kilómetros en 40 días, caminando entre 12 y 14 kilómetros diarios, en función del clima y del estado del rebaño. La ruta atraviesa localidades como Oropesa, Arenas de San Pedro, Arévalo, Medina del Campo, Tordesillas, Medina de Rioseco, Mayorga y El Burgo Ranero hasta llegar a las montañas leonesas.
Una práctica resiliente y sostenible
La trashumancia no es solo una tradición ganadera, sino un modelo de producción agroalimentaria sostenible que ofrece múltiples beneficios ambientales, sociales y económicos:
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Prevención de incendios forestales al eliminar materia seca inflamable.
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Fertilización natural de la tierra mediante el estiércol.
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Transporte de semillas y biodiversidad.
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Descanso y regeneración de pastos en las fincas de origen.
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Impulso a la economía rural en zonas de montaña.
Esta forma de ganadería extensiva está ligada a la cultura, tradición y antropología de la España rural. En palabras de Tomás Rodríguez, director de INTEROVIC, «la trashumancia es un sistema tradicional de aprovechamiento de los recursos naturales. Es una forma resiliente de producción».
La campaña «Celebra lo cotidiano con cordero»
INTEROVIC, la Organización Interprofesional Agroalimentaria del Ovino y el Caprino de Carne, impulsa esta actividad dentro de su campaña europea «Celebra lo cotidiano con cordero», destacando la sostenibilidad del consumo de carne de cordero y cabrito. La producción en más de 185.000 granjas rurales en España contribuye a:
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Preservar paisajes naturales.
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Mantener la biodiversidad.
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Reforzar la economía de comarcas rurales.
Las ovejas merinas, raza autóctona y protagonista de esta travesía, son el símbolo de esta tradición viva que lucha por mantenerse.
Camino y compromiso personal
Ambos pastores coinciden en que no es una actividad para cualquiera. «Hay que amar la soledad, ir con la comida a cuestas, cuidar a las ovejas y a los perros», dice Paco. Pero añade: «Es una vida cómoda, yo la disfruto. Ojalá fuéramos 20 rebaños, no dos».
Su sueño es recuperar las cañadas reales, que hoy en día están descuidadas, y sumar más pastores a esta práctica. La logística es compleja, pero sus viajes están organizados al detalle: remolques para animales enfermos, comida, mantas, mallas eléctricas y utensilios de campamento forman parte del equipo.
Conclusión: la trashumancia, camino de futuro
La trashumancia, pese a su dureza, representa un modelo de producción agroecológico, culturalmente arraigado y medioambientalmente necesario. La valentía de Paco y José Manuel no solo mantiene viva una tradición, sino que proyecta una visión de futuro para la ganadería y la vida rural.













