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Asociafruit, Asociación de Empresas Productoras y Exportadoras de Frutas y Hortalizas de Andalucía, que aglutina al 80% de las empresas productoras y comercializadoras de patata de la región, alerta de la necesidad de concienciar a la población sobre las bondades de la patata nueva frente a la patata de conservación, que se importa mayoritariamente de Francia, y cuyas propiedades gastronómicas y culinarias son inferiores, además de no ser adecuada para la fritura.  

Esta asociación lleva años informando a los consumidores de que las patatas francesas son patatas almacenadas a baja temperatura- del entorno de los 4º- de esta forma consiguen una apariencia externa óptima- a esa temperatura se detiene el proceso natural de senescencia del tubérculo-, y es precisamente esa apariencia el factor determinante en la compra del ama de casa española, que las patatas externamente- en la parte que se tira a la basura-, sean bonitas. Sin embargo, el almidón a estas temperaturas se transforma en azúcar- de ahí que estas patatas estén dulzonas-, y al freír, este azúcar se quema ennegreciendo las patatas y generando altos niveles de acrilamidas- problemas que no existen en el caso de la patata nueva-.

Según datos oficiales de la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía, son unas 3.500 hectáreas las que se cultivan de patata nueva en la provincia de Sevilla, de las que 1.200 están  en el municipio de La Rinconada. También se cultivan patatas nuevas en las provincias de Cádiz, Huelva, Málaga y Córdoba, hasta completar las 8.000 hectáreas.

Cada 4 hectáreas genera un puesto de trabajo fijo, es decir, el empleo generado en la zona sería el equivalente a 815 empleos fijos anuales. La patata nueva andaluza es una patata fresca, plena de sabor, saludable, que se recolecta y se comercializa durante la temporada, sin pasar por ningún proceso de conservación. Además, es una patata temprana, es decir, es la primera que se produce en el año en cantidades suficientes para abastecer al mercado nacional y europeo, sustituyendo la oferta de patata de conservación- patata conservada en cámaras y con tratamiento químico antigerminante- que ha estado abasteciendo el mercado durante el invierno.

 

Desplome de cultivo y drástica reducción de puestos de trabajo

El cultivo de la patata tiene una especial importancia en la zona de La Rinconada, aunque en los últimos tiempos viene atravesando- al igual que en toda España- por unas enormes dificultades, lo que está ocasionando una reducción muy significativa de la superficie sembrada, también en todo el país. Simplemente, y para dar una idea del desplome que se está produciendo en las hectáreas

de cultivo dedicadas a la patata en nuestro país, tenemos que decir que hemos pasado de las 257.000 hectáreas de cultivo registradas en España en 1992, a las 60.000 actuales, lo que supone una reducción del 77%. En el caso de Andalucía, de 23.500 hectáreas cultivadas en 2004, apenas si llegamos hoy a las 8.000.

Esta reducción de la producción tiene una consecuencia directa sobre el volumen de empleo. Así, esta caída de la superficie cultivada supone una pérdida, sólo en empleos directos, del equivalente a más de 33.000 puestos de trabajo fijos en los últimos 25 años.

Por este motivo, Asociafruit ha insistido en la necesidad de poner en valor el producto nacional, haciendo hincapié en el hecho de que se trata de un producto muy valorado por el mercado internacional (de hecho, el 70% de la patata andaluza se exporta), pero que tiene escasa penetración en el mercado nacional, en beneficio de la patata importada de conservación -más barata y con aspecto exterior artificialmente más bonito.

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