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El Auditorio del Complejo Duques de Pastrana de Madrid acogió ayer, 1 de diciembre, la séptima edición del Congreso Internacional de Alimentación Animal, que este año ha girado en torno al lema Juntos por una alimentación animal sostenible. El evento, organizado por la Confederación Española de Fabricantes de Alimentos Compuestos Para Animales (CESFAC) y la Fundación CESFAC, ha contado con la colaboración del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y de la Consejería de Medio Ambiente. Administración Local y Ordenación del Territorio de la Comunidad de Madrid. A él han acudido 300 asistentes, entre ellos fabricantes de piensos compuestos, importadores y exportadores de materias primas, nutriólogos, veterinarios, representantes de administraciones públicas, empresarios ganaderos y operadores de la cadena de valor de la alimentación animal.

Durante la apertura del Congreso el presidente de CESFAC, Fernando Antúnez, puso en valor todos los retos que ha logrado superar el sector de la alimentación animal durante los últimos años, gracias a lo cual han conseguido mantener viva la cadena de suministro de alimentos para animales durante la pandemia provocada por la COVID19, el temporal Filomena, la guerra de Ucrania e incluso durante el paro del transporte del pasado mes de marzo: “Todos estos retos nos han servido como una ventana de oportunidad para trasladar, al conjunto de la sociedad, la importancia de nuestro sector y su impacto y relación con su día a día. La comunicación fue precisamente uno de los ejes sobre los que giró el último congreso de Valladolid. Es importante que prestemos atención a esta área, para poder trasladar fielmente la realidad de nuestra actividad al conjunto de los ciudadanos y hacernos valer así a la hora de influir en las decisiones que atañen a nuestro día a día”, ha destacado Antúnez. De los retos futuros, ha destacado la volatilidad de los mercados de materias primas, los fuertes incrementos de los costes energéticos, la crisis que hoy día sufre la ganadería o el escenario de alza inflacionista. “Parece claro que el escenario de inestabilidad ha venido para quedarse. Debemos ser conscientes de ello y adaptarnos a las planificaciones y corto y, como mucho, a medio plazo. Lo que sí que tengo claro es que nuestro sector, que ha sido capaz de dar respuesta a los anteriores retos descritos, va a ser capaz de adaptarse a los desafíos que están por venir”, concluyó el presidente de CESFAC.

La directora general de Producciones y Mercados Agrarios del MAPA, Esperanza Orellana, subrayó en valor el sector de la alimentación animal: “Es la piedra angular sobre la que se sustenta el sector ganadero, que a su vez es esencial para nuestras exportaciones cárnicas”, ha destacado. Orellana ha felicitado a la organización por la elección del lema en este congreso: “Hoy día algunos se cuestionan la agenda de sostenibilidad ambiental europea. Sin embargo, es la única alternativa posible, porque la salud del planeta así lo demanda. El escenario de emergencia climática es innegable. Todo ello empuja a trabajar por un sector agroalimentario más resiliente, sin perder de vista la sostenibilidad”, ha destacado. “Debemos evitar vulnerabilidades, como es nuestra dependencia de materias primas de otras partes del mundo. Ahora hablamos de sistemas agroalimentarios sostenibles, por lo tanto, la agenda va ligada a este enfoque holístico”, ha añadido. Por último, destacó que sólo a través de la innovación, las nuevas tecnologías o las nuevas técnicas de edición genómica vamos a ser capaces de superar estos retos: “No podemos rechazar ninguna de las herramientas que tenemos a nuestra disposición por razones que no sean estrictamente científicas”, ha concluido la directora general de Producciones y Mercados Agrarios del MAPA.

El Congreso contó con una ponencia magistral por parte del director general de CESFAC, Jorge de Saja, quien repasó, con datos, los principales retos que ha superado el sector de la alimentación animal desde la década de los años 90 y avanzó alguna de las principales magnitudes que maneja el sector: “En el mundo se producen 1.200 millones de toneladas de piensos, concretamente en 120 países. España, pese a todo lo pasado en los últimos tiempos, sigue siendo el primer país europeo en volumen de producción industrial, con 28,5 millones de toneladas de piensos y premezclas en el año 2021”, ha apuntado. Según de Saja, para 2022 se espera una caída en la demanda del pienso de 5 millones de toneladas a nivel europeo (descenso del 3,5 % respecto al año anterior) debido principalmente al incremento de costes de la energía, a lo que se suman otros factores como la crisis de Ucrania, la alta propagación de enfermedades en animales (lo que dificulta la exportación), el incremento de costes de materias primas y las puntuales distorsiones de la cadena logística. Según de Saja, las dificultades superadas por el sector han servido para “romper ciertos tabúes en relación con el origen de las materias primas, principalmente en lo que tiene que ver con piensos OGM”.  Por último, destacó que el próximo reto del sector será la adaptación a los nuevos marcos normativos.

Posteriormente tuvieron lugar una serie de ponencias en torno al cambio de paradigma en los sistemas de producción en base al Green Deal, los retos de la producción ecológica de piensos, el impacto de la alimentación animal en las emisiones o la huella de carbono en producción de piensos. También se  trataron otros temas relacionados con la reducción de la dependencia exterior de las materias primas proteicas, como la eficiencia de la conversión de proteína vegetal en proteína animal y su efecto en la disponibilidad de alimentos o el incremento del uso de fuentes de proteína vegetal menos utilizadas.

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