El presente episodio de sequía amenaza la puesta en marcha de la presa de Castrovido. Con la obra civil prácticamente finalizada, y mientras se ejecutan trabajos complementarios relativos a estructuras eléctricas o canalizaciones, la cuenca del Arlanza mira al cielo y pide lluvia. Ahora que hace falta que llueva, no lo hace. Y si el río no lleva agua suficiente no será posible acometer el llenado de la presa para realizar las pruebas de resistencia, un trámite ineludible antes de dar por concluida la infraestructura.

Dositeo Martín, presidente de la Comisión de Seguimiento, ha asegurado que “el panorama pinta mal”. El año clave para la presa de Castrovido se presenta acompañado de una fuerte sequía. Por el Arlanza no baja agua, se ha tenido que cerrar la campaña de riego y los peces se están muriendo, ahogados. Los municipios de la cuenca “están preocupados”, pues no se trata solo de llenar la presa, sino de hacer varios llenados y vaciados para probarla, y el proceso llevaría varios meses.

Martín lamenta que el año clave para la presa esté condicionado por la sequía

Las compuertas se cerrarían inicialmente hasta alcanzar un 30 por ciento de la capacidad total de 44 hectómetros cúbicos. Comprobado que la estructura soporta la presión, se vaciaría y se volvería a llenar hasta el 70 por ciento. El proceso finalizaría con una tercera fase de llenado total. Mucha agua hace falta para cumplirlo, ha reconocido Martín, sobre todo cuando río y terreno están tan secos como ahora y, si llueve en otoño, “no se perdería ni una gota”, pues los terrenos lo “chuparían todo”.

Treinta años de espera

El presidente de la Comisión de Seguimiento ha explicado que la obra está prácticamente terminada. De este modo, lo lógico sería comenzar el cierre en invierno, pero solo si hay agua suficiente. Dositeo Martín lamenta la situación, habida cuenta de que el proyecto de la presa lleva más de treinta años en bailes. Temporadas atrás se han sufrido importantes avenidas en el Arlanza, llegando a pasar hasta 400 hectómetros cúbicos por el punto de la presa, agua suficiente para llenarla cinco o seis veces. Sin embargo, ahora como mucho pasarán 20 o 23 hectómetros.

Martín ha recordado que la presa se proyectó, allá por los años 80 (aunque el primero proyecto no se redactó hasta el 2000), buscaba una doble función. Por una parte, regular el Arlanza para evitar las riadas. Por otra, garantizar abastecimiento urbano y el riego de 6.000 hectáreas de regadío. La obra ha sufrido varios retrasos, por paralizaciones, cambio de proyecto y por el accidente mortalque acabó con la vida de cuatro operarios de la constructora en 2011.  Finalmente costará 220 millones de euros.

Patricia Carro - www.burgosconecta.es

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