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En estos momentos que tanto se habla de alternativas, de cambios, de búsqueda de nuevos cultivos parece interesante mirar lo que están haciendo los competidores de los agricultores y ganaderos españolas para ver por donde puedan estar las tendencias agrarias futuras.

Precisamente es en este contexto donde aparece con fuerza un cultivo que gana adeptos por los principales países agrarios del Hemisferio Sur como son Nueva Zelanda, Argentina o Chile, nos referimos a la remolacha forrajera, durante mucho tiempo la hermana pobre de la que se destina a la obtención del azúcar.

Quizás un dato sirva para explicar la pujanza de este cultivo, en la actualidad los agricultores y ganaderos de Nueva Zelanda siembran más de 60.000 hectáreas a este cultivo, destinados al consumo de las vacas lecheras en el periodo seco, iniciándose, además, experiencias en Argentina con o Chile, país este en el que conviene destacar ya existe una importante tradición de cultivo de remolacha tras las inversiones realizadas allí durante años por Azucarera, y donde ahora ya hay sembradas 1.000 hectáreas de este tipo de raíz.

Uno de los aspectos más interesantes es el importante aporte de materia seca que se produce en una hectárea de esta remolacha que puede llegar a alcanzar las 32 toneladas, pero con un promedio de 25, aspecto que la hace especialmente interesante para la alimentación de las vacas en el periodo seco.

El único problema que se presenta es la adaptación de los animales a la misma, necesitando incorporar fibra que complete la dieta de los animales, que son capaces de comerse tanto las  hojas como la raíz e incluso pudiendo utilizarse técnicas de pastoreo por hileras aprovechando un cerco eléctrico.

En términos nutricionales, la remolacha forrajera ofrece interesantes características. Por un lado, posee un alto valor energético que variar entre los 2,8 y 3 Mcal/KG de materia seca dato que es muy superior, por ejemplo, al del maíz y, por otro, un contenido que puede fluctuar de proteína que se podría cuantificar entre el 12 y el 16%, dependiendo del peso que las hojas tengan en la composición del forraje.

Otra de las grandes ventajas que ofrece la remolacha forrajera frente a otros cultivos es que carece de problemas de toxicidad, sin olvidar que para obtener la misma cantidad de materia seca necesita bastante menos superficie que otros cultivos que entran en competencia con ella en la alimentación de vacuno.

Estas líneas forman parte de un reportaje más amplio sobre remolacha publicado en la revista "Agricultura" http://www.revistaagricultura.com/portada

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