• La escritora  declara a COAG-CYL que “las grandes empresas alimentarias nos obligan a comer los alimentos que le son más rentables”

  • La también periodista sostiene que “cada apertura de un hipermercado supone la destrucción de 272 puestos de trabajo por el cierre de pequeños comercios” entre otros efectos y que un estudio aplicado a la gran superficie Wal-Mart demuestra que cada empleo que genera esta multinacional americana supone la destrucción de 1,4 puestos de trabajo.

  • Castro, entrevistada por COAG-CASTILLA Y LEÓN en el contexto de las manifestaciones de agricultores en pos de precios dignos asegura que “no puede hablarse de libre mercado y de competencia cuando la asimetría entre los actores (agricultores y grandes distribuidoras) es tal y cuando hay una verdadera situación de oligopolio”

  • Es fundamental que los pequeños productores estén unidos a la hora de negociar. Pero la asimetría de fuerzas es tal, que eso no basta, el Estado debe intervenir para garantizar la pervivencia de la pequeña ganadería y la pequeña agricultura en nuestro país”, sostiene esta escritora, periodista, experta en consumo y maestranda en economía social por la Universidad de Buenos Aires.

Nazaret Castro, licenciada también en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, y colaboradora de Le Monde Diplomatique o ForeignPolicy entre otros muchos medios, es conocida en el mundo del consumo por sus libros más difundidos Consumir es un acto político”

Nazaret Castro sostiene también que “el sector agroalimentario está inserto en una dinámica global marcada por el objetivo único de la acumulación del capital. Eso nos lleva a la homogenización de nuestra dieta, porque se terminan utilizando los ingredientes, las variantes de semillas o las razas de ganado que resultan más rentables para las empresas, en detrimento de la biodiversidad y de nuestra salud”.

Esta autora, extremeña de nacimiento y, en la actualidad, ciudadana argentina, considera el libre mercado una ficción interesada. “No puede hablarse de libre mercado y de competencia cuando la asimetría entre los actores es tal y cuando hay una verdadera situación de oligopolio. Además, la regla neoliberal de no intervención en la economía se suspende cada vez que el Estado debe salir al rescate de los poderosos”, sentencia.

COAG CASTILLA Y LEÓN le pregunta que, dado que en la cadena de valor la producción cada vez cuenta menos y dado que ya hay trabajos en sectores como el textil o la electrónica donde a veces ni se reconocen los derechos humanos, si estaremos alguna vez así los agricultores, por tanto, los productores agrarios. Nazaret Castro responde que ya lo estamos. “En muchos países, ya es así. Se trata de una dinámica global cuya estructura está diseñada para beneficiar sistemáticamente a los países ricos. Cuando se expande la frontera del agronegocio, los campesinos que hasta ese momento cultivaban alimentos para el consumo local, se ven desplazados, pierden el acceso a la tierra y no tienen otra opción que trabajar en las plantaciones por jornales ínfimos”. En esta línea, COAG ya habló en su día de la “uberización” del campo.

A toda esta reflexión, Castro le pone cifras. “Un estudio de Setem dice que, de media, la apertura de una gran superficie supone la pérdida de 272 puestos de trabajo y el cierre de pequeños comercios en un radio de 12 kilómetros a la redonda. Otro informe concluye que, para el caso de Wal-Mart, por cada empleo que genera la multinacional, se pierden 1,4 puestos de trabajo”.

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