Ángela Gozalo - Agronews CyL

 

  • Los agricultores buscan la variedad idónea animados por su rentabilidad, bajo coste de producción y adaptabilidad al medio pero preocupados por su venta

La quinoa ha llegado al campo castellano y leonés para quedarse e impulsarlo. Los agricultores siembran cada vez más este pseudocereal, aún marginal en la comunidad con 70 hectáreas, según los últimos datos de la PAC. En la búsqueda de alternativas al monocultivo cerealista de secano y su progresivo encarecimiento, la quinoa se presenta como una buena opción de futuro por varios motivos: es viable en las explotaciones de Castilla y León y su demanda aumenta de forma exponencial dentro y fuera de nuestras fronteras. La ONU declaró 2013 Año Internacional de la Quinoa, lo que supuso un impulso para su comercialización. En la actualidad, siempre que esté limpia, en ecológico su precio ronda los 1.000 euros por tonelada. En España se consumen 175.000 kg al año, según datos de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición. En Francia, ya lo hacen de forma masiva. Pero la quinoa tiene un inconveniente: la dificultad de su venta.

Los agricultores buscan cultivos rentables, sanos y de calidad. La quinoa se presenta como una solución, además requiere menos costes de producción que el cereal, lo que le hace aún más atractiva. El objetivo ahora, según los expertos, es asegurar la rentabilidad de este nuevo cultivo. “La siembra perfecta es fundamental”, asegura Juan Carlos Sierra, un agricultor que desde hace dos años reserva tres de sus hectáreas a las variedades Altiplano y Vikinga de quinoa en Cilleruelo de Abajo (Burgos). De cada una obtiene 1.500 kg y se los vende a Rodrigo Heras, pionero en la elaboración de cerveza con este cereal.        

Menos intermediarios y más garantías

Juan Carlos Sierra anima a otros agricultores a probar con este cultivo aunque lamenta la escasez de contratos para recogerlo una vez cosechado: “Sólo se venden camiones enteros pero muchos agricultores no los llenan”. Para acabar con la incertidumbre de su comercialización, anuncia que se creará la asociación de productores ABUQuinoa. Aunque la demanda de este cultivo no para de crecer y tiene numerosas salidas (alimentarias, cosméticas, farmacéuticas…), no existe un volumen suficiente que asegure un contrato rentable para el productor ni un suministro contínuo en Castilla y León. Es la misma situación que denuncia Raquel Rodríguez, agricultora de 25 años del Páramo Leonés que este año, por tercero consecutivo, ha apostado por la quinoa en casi 20 de sus hectáreas de secano. Pero tiene una tarea pendiente: encontrar un comprador para los casi 3.500 kilogramos que cosechó la campaña anterior en una hectárea de regadío.

“El principal problema de la quinoa es la venta”, lamenta Rodríguez. Para comercializarla debe estar limpia, “complicado en regadío porque se mezcla con el genijo que entra en la cosechadora y porque no existen seleccionadoras en Castilla y León para esta tarea”. Ella ha optado por volver a pasar por la máquina la quinoa almacenada de 2018 y está a la espera de venderla. Además, añade que “es más fácil vender grandes cantidades” y que “necesitan garantías”. Sus previsiones para esta campaña son “esperanzadoras”. La apuesta este año por el secano ha eliminado las trabas de la hierba y “aunque todavía depende del tiempo”, Rodríguez espera obtener una buena rentabilidad y confía en dar salida a la próxima cosecha que llegará por El Pilar.

A pesar de la incertidumbre que sufren los agricultores de quinoa sobre su comercialización, insisten en que “la innovación en el campo es fundamental” e incitan al sector a sumarse al cultivo de este pseudocereal que, además de no necesitar una maquinaria específica, su semilla parece multiplicarse. “Con menos de 2 kg de semilla he sembrado hasta una hectárea, sólo he necesitado unos discos más pequeños”, comenta Rodríguez.

Saludable y adaptable al suelo y al clima

Existe un gran número de variedades genéticas de este pseudocereal originario de la región de los Andes, Sudamérica, cada una adaptable a un tipo de suelo y clima específico. Se cultiva desde el nivel del mar hasta los 4.000 m. y tolera sequías y heladas, entre otros factores climáticos adversos. La temperatura que permite su desarrollo perfecto oscila entre los 8º y 18ºC, aunque soporta temperaturas extremas (entre -8º y 38ºC). La quinoa no tiene grandes necesidades hídricas, se cultiva dentro de un rango de precipitación de unos 300 mm a 1.000 mm, aunque el óptimo es de 500 a 800 mm. Recientes investigaciones en Castilla y León han demostrado que el mes de febrero es el mejor para la siembra, al permitir cerrar el ciclo de la planta con éxito, 120-160 días.

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