Agronews Castilla y León

Los datos sobre superficie declarada en la PAC 2022 por los agricultores de Castilla y León, dados a conocer por la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, revelan, según ASAJA, los exiguos márgenes en los que se mueve un sector que ha optado por los cultivos con menores costes de producción, antes que por los que le pudieran reportar mayores beneficios de venta.

Así, en los datos proporcionados por la Junta se observa el retroceso de los cultivos con mayores costes de producción: maíz (que pierde cerca de 13.000 hectáreas, un 9,6% menos de superficie que el año pasado); remolacha (3.834 ha menos, un 20,2% de retroceso), y hortícolas (una bajada de 4.105 ha, un 30,9% por debajo del año pasado). Esta superficie no sembrada en estos cultivos ha pasado a otros, así como la reducción del cereal en 80.410 hectáreas y los barbechos en 57.173 hectáreas, han permitido el vuelco en girasol, que pasa a contabilizar 450.842,82 hectáreas, 151.569,75 hectáreas más que el año pasado, un 50 por ciento más. Un pico de superficie que se explica por el momento de escasez mundial, a raíz de la invasión rusa de Ucrania, pero también porque el girasol no es un cultivo muy exigente como otros y los costes de producción son más asequibles.

También suman 41.806 hectáreas los pastos, muy necesarios para una ganadería que soporta unos costes de alimentación muy elevados, siendo además un aprovechamiento asequible de mantener que no exige más inversiones a los agricultores.

ASAJA interpreta estos ajustes en la elección de producciones como “una prueba de los equilibrios que los agricultores tienen que hacer para tratar de cuadrar una rentabilidad que hace aguas por todas partes. Aún en una campaña en la que había levantado el límite sobre el barbecho obligatorio, los profesionales han sido muy prudentes a la hora de añadir siembras y por tanto gastos a una cartera muy vacía ya”. La superficie global de siembras permanece prácticamente igual y las rotaciones de unos cultivos a otros “obedecen a decisiones empresariales muy meditadas, aún sabiendo que los precios internacionales están altos, los agricultores han sembrado con cabeza. De alguna forma, han preferido un pájaro en mano que ciento volando”, señala Donaciano Dujo, presidente de ASAJA de Castilla y León.

Según los cálculos de la organización agraria, los precios desorbitados de los insumos, principalmente abonos y gasóleo, han implicado una inversión de cerca de 1.000 euros por hectárea de secano, lo que significa para una explotación media de la región cerca de 200.000 euros de gastos. Un dinero que hoy está depositado en los campos y la esperanza de una cosecha a la que el tiempo no está acompañando, y sin tener garantías del precio al que finalmente se venda la producción.