Cada día me informo y como a todos, seas o no seas del sector cárnicoganadero, me interesa el estado de: la inflación, los costes del transporte, la transición energética… en resumen, los retos que arrastramos desde el estado de alarma agravados por el nuevo panorama geopolítico desbocado por el conflicto Rusia-Ucrania.

Ahora bien, lo que ha estallado en Cataluña, me refiero a la parada, ERTES incluidos, de las plantas de tratamiento de purines (2 en Juneda, 1 en Miralcamp, 1 en Les Masies de Voltregà, 1 en l’Esquirol y 1 en Alcarràs) debido al incremento del coste gas y su negativa e inevitable derivada directa: ahora el transporte de las deyecciones deben realizarlo los propios ganaderos con el sobrecoste que esto implica (que puede oscilar en incrementos del 20-30%); es el resultado inaceptable de un sistema, el español, que no aprovecha al máximo el potencial cárnico-ganadero intrínseco en materia de energía y que reside sobre todo en la zona de Cataluña y Aragón.

Desde FECIC somos más de ocuparnos que de preocuparnos, o diría incluso anticiparnos, es por eso, que ya desde hace tiempo planteamos que lo que puede aportar el sector cárnico-ganadero es su propia solución energética basada en que este mismo puede constituirse como fuente de biogás.

Ahora bien, está claro que lo que ha ocurrido en estos últimos días pone de manifiesto una vez más la paradoja energética no solo de los purines, sino también la que afecta el sector. Proponemos, que también incide, más allá de limitar el precio del gas, apostar por el biogás que nosotros mismos podemos proveer y consumir. En definitiva, la FECIC aboga por una apuesta clara y decidida por la economía circular que retroalimenta la viabilidad de una producción sostenible gracias al biogás.

La otra paradoja se nos plantea en una de las limitaciones al crecimiento del sector porcino como son precisamente las deyecciones ganaderas y los efectos potencialmente contaminantes de sus vertidos. Curiosamente, son precisamente estas deyecciones las que a partir de plantas de biogás nos permitirían ser más competitivos al obtener una fuente energética de menor coste que el precio del gas en la actualidad. Es decir, eliminamos una barrera al crecimiento sectorial, a la vez que obtenemos una ventaja competitiva

El buen ejemplo lo tenemos en Europa, que cuenta con más de 18.000 instalaciones y estamos convencidos de que la solución en nuestro país también tiene desarrollo potencial. Un apunte: en España contamos con apenas unas 200 plantas, una estructura energética que no refleja nuestra consolidada trayectoria en materia de exportación porcina, por ejemplo. Tenemos el biogás a nuestro alcance, de nosotros depende darle gas.

 

Josep Collado

Secretario General de FECIC

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