Agronews Castilla y León

La época hábil de caza en rececho del corzo comenzó el día 1 de abril en Castilla y León. Esta modalidad de caza mayor es una de las prácticas con más valor cinegético en la provincia de Segovia, por lo que atrae a cazadores de muchos puntos del país. Antes de comenzar la temporada y durante todo el periodo hábil, los agentes medioambientales de la Junta intensifican los servicios de vigilancia e información para garantizar que la actividad se realiza de acuerdo a la normativa que la regula.

Esta actividad que desarrollan los agentes medioambientales se enmarca entre sus funciones de gestión y vigilancia del medio natural. En este caso, respecto al aprovechamiento cinegético, los agentes, que colaboran y se coordinan con el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil en las tareas de conservación del medio natural, llevan a cabo una intensa campaña de inspección y seguimiento, con la identificación del cazador, comprobación de la documentación requerida para el ejercicio de la actividad, revisión de armas y control de las capturas.

La práctica cinegética en la Comunidad de Castilla y León se regula en la Orden Anual de Caza que cada año determina, al menos, las especies cazables y las comercializables, los días y las épocas hábiles de caza aplicables a cada una de ellas, y fija igualmente una serie de condicionantes y limitaciones para la práctica de las distintas modalidades, así como las normas que regulan el ejercicio de la actividad cada temporada.

 

Dos cazadores denunciados por no colocar los precintos a los corzos abatidos

Fruto de esta labor de vigilancia e información, agentes medioambientales del Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León en Segovia han denunciado esta semana a dos cazadores en cotos de caza de los municipios de Navares de Enmedio y Castrojimeno por no haber precintado debidamente las piezas abatidas, en este caso dos corzos machos.

Los agentes sorprendieron a ambos cazadores el pasado 8 de abril en cotos privados de estas localidades y tras comprobar que habían cometido la infracción de no colocar debidamente el preceptivo precinto a los animales abatidos, procedieron a redactar la correspondiente denuncia.

En esta modalidad de caza mayor, los cazadores autorizados por el titular cinegético de los cotos privados de caza, además de estar en posesión de toda la documentación necesaria para realizar esta actividad, tienen la obligación de colocar al animal abatido un precinto numerado y único, que previamente ha sido entregado por el Servicio Territorial de Medio Ambiente.

Precisamente una de las infracciones más comunes en esta práctica de caza mayor es la de no colocar los correspondientes precintos a corzos abatidos legalmente o colocarlos de modo incorrecto, sin ajustar a la cuerna del animal, a veces con el objetivo de permitir su liberación y reutilización, así como cazar sin disponer de precintos o con precintos de otras temporadas.

Desde el Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta en Segovia se hace un llamamiento a los ciudadanos y gestores de acotados para que, si descubren este tipo de prácticas ilegales lo pongan en conocimiento de los agentes de la autoridad.

Sección: 

Provincias: