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La Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural ha propuesto al Consejo de Gobierno de la Junta de Castilla y León, celebrado hoy, 12 de mayo, la declaración de utilidad pública y urgente ejecución de la concentración parcelaria de la zona regable de la Ribera Alta del Porma (León).

La inversión previsible para realizar todas las mejoras territoriales es de 51.779.306 euros. Esas actuaciones permitirán concentrar un total de 4.686, frente a las 7.826 hectáreas dispuestas anteriormente, que beneficiarán a 3.954 propietarios.

En la zona a concentrar la superficie dominante es la dedicada al cultivo de maíz y otros cereales, junto con alfalfa, remolacha y girasol, todos ellos de regadío. Respecto a la ganadería destaca especialmente el censo avícola, con 117.000 cabezas de pollos en integración, junto con el ovino, 17.000 cabezas, y el bovino, 9.348 cabezas, y en menor medida los de caprino, equino, porcino y cunícola. Además, hay que destacar que el grado de mecanización de la zona es alto, con cifras de 857 tractores, 28 cosechadoras y un número significativo de maquinaria automotriz y arrastrada, con un total de 415, así como de remolques, con 512.

Obras de infraestructuras para la modernización del regadío

Las obras consisten en la toma de agua en el Canal de Arriola con derivación a una balsa de regulación (250.000 m3). El agua pasa de la balsa a la estación de bombeo donde se le suministra una presión que hace que en los hidrantes de toma de las fincas podamos disponer de una presión de 5 kg/cm2 y un caudal de 40 l/s.

Desde la estación de bombeo hasta los hidrantes existirá una red de tuberías con una longitud estimada de 203 km. El trazado de la red discurrirá paralelo al trazado de los caminos y situado en la cabecera de las nuevas fincas de reemplazo.

Los caminos de ejecución prevista afectarán a 11 km de sendas y a 96 km de caminos existentes sin modificación de trazado. Respecto a los desagües, se contemplan labores de limpieza y, en algunos casos, ampliación de los ya existentes, así como nuevos trazados, en 276 km. Así mismo, para el correcto uso y conservación de la red de infraestructuras diseñada se incluye la instalación de pasos, caños y salvacunetas, principalmente.

Los procesos de concentración parcelaria implican una serie de beneficios económicos, sociales y medioambientales en los territorios afectados, entre los que destacan una contribución a la generación de actividad económica y al relevo generacional en el medio rural, mejorando la rentabilidad de las explotaciones mediante un aprovechamiento más eficiente de los medios de producción, e incrementando el número de incorporaciones de jóvenes en zonas concentradas en un 40% respecto a zonas no concentradas.

Las concentraciones parcelarias también contribuyen a la mejora de la competitividad de las explotaciones agrarias con una disminución de un 44% en las distancias recorridas entre la situación previa y posterior a la concentración y un ahorro de combustible, debido a la reducción de distancias, de un 26% en secano y de un 32% en regadío. Además, contribuyen a la sostenibilidad ambiental de la actividad agraria, favoreciendo la integración ambiental del territorio y la preservación de los paisajes, reduciendo un 25% las emisiones de CO2 en la superficie de secano y un 31% las emisiones de CO2 en la superficie de regadío gracias a la optimización en el uso de la maquinaria y equipos.

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