Agronews Castilla y León

En estas primeras semanas del año toca hacer balance de la recién concluida campaña de patata 2021 en España, así como del trabajo desarrollado desde la Organización Interprofesional de la Patata de Castilla y León (OIPACYL) en este primer año de existencia para defender a un sector con enorme peso en nuestra Comunidad Autónoma.

Ha sido una campaña de muchas tensiones desde sus inicios, con un arranque en Cartagena muy complicado por las lluvias, que derivaron en una concentración de la patata en las naves de conservación de toda España a fecha de julio. Aun así, todavía en esas fechas en Castilla y León se podía defender la patata, pero en el mes de agosto se produjo una concentración de la salida de producto, con nerviosismo asociado tanto del sector productor como comercializador para dar salida a todo.

Esta concentración de la oferta fue causada por una ola de calor que rompió los esquemas previstos, y también por la falta de escalonamiento de las siembras. Así, la línea de trabajo tuvo que ser modificada porque, aunque la calidad culinaria fuera igual de buena, debido al calor el aspecto externo se depreció algún punto, y mucho género cuya siembra inicial iba destinada a lavado tuvo que destinarse a no lavado.

El clima es por tanto el factor que ha determinado muchas de las decisiones de esta campaña, aunque no el único. Existen más factores, tanto directos como indirectos, que resultan decisivos y hacen que la agricultura en España esté evolucionando de forma incierta, si bien debemos centrar la energía y esfuerzo en lo que sí conocemos para poder seguir avanzando. En ello trabajamos en la Organización Interprofesional de la Patata de Castilla y León, con acciones encaminadas a solucionar problemas como los que a continuación se indican:

  • La falta de escalonamiento en las siembras. Este hecho conlleva la concentración de oferta de producto en verano, lo cual supone una disminución en los precios. OIPACYL junto con ITACYL se encuentra inmersa en un proyecto de teledetección de la patata con el fin de conocer cómo evoluciona el cultivo en el suelo. Al conocer la situación real del cultivo, se podrá ayudar a la toma de decisiones en materia de planificación, de manera que no salga todo el producto al mismo tiempo, consiguiendo así una estabilización de los precios.
  • La reducción de los productos fitosanitarios a aplicar sin que haya sustitutivos. Este pasado año 2021 hemos sido partícipes de este hecho, de forma concreta, con el antigerminante Clorprofan (CIPC), cuyo uso fue restringido el 8 de octubre de 2020, dejando la campaña de 2021 sin otro sustituto. Ante una situación de desigualdad competitiva dentro de la UE, la OIPACYL puso en marcha un proceso para su solución, consiguiendo finalmente la autorización 1,4SIGHT (DMN) y del ARGOS (Aceite de naranja), siendo este segundo un producto ecológico.
  • La carencia de un ajuste de los estándares de calidad a la realidad del momento. El aspecto externo de la patata está cambiando (por una mayor incidencia del sol causada por el cambio climático, que modifica el color; por una presencia de brotes por los fitosanitarios autorizados…) y con ello debe modificarse la estandarización de las fichas técnicas del producto. Además, se le debe comunicar al consumidor sobre estos cambios para una correcta elección de su producto fundamentada en una información actualizada. 
  • El aumento de los costes de producción. Se ha producido un evidente aumento de los costes generales, principalmente de fertilizantes, agua de riego, gasóleo, etc. Ante este hecho es más necesaria que nunca la mejora de la eficiencia de los cultivos, así como la profesionalización del sector, permitiendo amortiguar el aumento de costes y la continuidad del cultivo en un territorio tan representativo como lo es Castilla y León.
  • La falta de información. Es considerado uno de los factores más peligrosos e influyentes en la toma de decisiones tanto dentro del sector como en el consumidor, por lo que trabajamos para difundir información adecuada y didáctica.

Estos son algunos de los puntos sobre los que la OIPACYL ha trabajado a lo largo de estos meses, los primeros desde su puesta en marcha, en agosto de 2021. Un trabajo que se reforzará en la campaña 2022, que pronto se iniciará con las nuevas siembras.

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