Eduardo Mongil - Agronews CyL
  • La familia Ramos dirige desde hace décadas Morcilla de Villada, una empresa que busca nuevos formatos y modelos de negocio en un sector muy tradicional.

Cuando se escucha hablar de morcilla nos viene a la mente un alimento tradicional, un clásico de parrillas y matanzas sobre el que no caben variaciones de relevancia. Sin embargo, en una pequeña localidad palentina de Tierra de Campos demuestran que no está todo dicho.

‘Morcilla de Villada’ es un negocio tradicional con más un siglo de antigüedad, pero que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Ese es uno de los objetivos de David Ramos, la sexta generación de la familia en estar al frente, y que desde 2007 no ha parado de buscar nuevas ideas para su producto.

Un ejemplo perfecto de ello es el producto llamado ‘Morcilla por un tubo’, al que David Ramos califica de “juguete gastronómico”. Este novedoso formato incluye morcilla que puede ser consumida directamente de un envase dosificador, y es ideal para canapés o platos fríos, ya que no requiere preparación. “Es un producto pensado para gente joven o gente que viaja, que no tienen por qué freír una morcilla y manchar la cocina y que luego la casa huela”, comenta Ramos sobre este novedoso producto, al que se le suman, entre otras variedades, la crema de morcilla, o las más clásicas morcillas de arroz o de cebolla.

A la venta de morcilla a restaurantes, tiendas, supermercados o consumidores directos se le suma otro punto de negocio para esta empresa palentina. Es su ‘food truck’. En él, aparte de ofrecer su producto estrella, ‘Morcilla de Villada’ sirve carnes cocinadas a baja temperatura en diferentes bocadillos. El ‘food truck’ ha llegado a multitud de festivales musicales, entre ellos el Palencia Sonora, el Campeonato de España de ‘food trucks’, o el certamen ‘MadrEAT’.

Pero no solo ha estado en estos eventos. A través de Vitartis, la Asociación de la Industria Agroalimentaria de Castilla y León, y de la que Morcilla de Villada forma parte, el ‘food truck’ participó una campaña de abastecimiento en plena cuarentena de primavera de 2020, ya que fue un punto de avituallamiento en la localidad de Villarramiel.

Durante toda esta pandemia, las empresas agroalimentarias han tenido que adaptarse a las restricciones, pero David Ramos tiene una clave para afrontarlas, que es conocer in situ cómo trabajan. “Me gustaría animar a la gente de la zona a que nos visite. Ofrecemos la experiencia y las sensaciones de ver cómo hacemos morcilla de forma tradicional en el medio rural. Defendemos los valores del pueblo y trabajamos con productos de proximidad”, indica Ramos.

Aun así, Morcilla de Villada no se queda únicamente en el entorno. Su gran campo de negocio está en Castilla y León o Madrid, además de la venta a través de su página web, pero también han realizado campañas de exportación a países como China Japón, Francia o Grecia, lo que demuestra que la morcilla tiene sitio en este mundo global del siglo XXI.

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