Agronews Castilla y León

La Generalitat ha aprobado reciente un Decreto ley que alarga durante cuatro años más la limitación de ampliar y de instalar nuevas granjas en las zonas de Cataluña que reúnen dos condiciones. La primera, un gran número de explotaciones. La segunda, aguas contaminadas por nitratos procedentes de los purines. El objetivo del Departamento de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural es revertir la presencia excesiva de nitratos en las aguas de estas áreas, que incluyen 68 municipios de toda Cataluña.

La limitación, vigente desde julio de 2019, estaba inicialmente prevista para un período de 2 años. Sin embargo, el Gobierno lo ha alargada para que los análisis de las aguas ponen de manifiesto que este periodo ha sido insuficiente para corregir el exceso de nutrientes, principalmente los nitratos. El Departamento de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural persigue el objetivo de evitar el excedente de purines. Es decir, que las granjas existentes puedan gestionar las deyecciones de una manera más eficiente y adopten sistemas de tratamiento y valoricen estos fertilizantes naturales sin que aumente la presión en la gestión por un incremento del número de animales que se crían en estas zonas .

 

Más de 12 millones de toneladas de estiércol, purines y gallinaza

Las deyecciones ganaderas son principalmente heces y orina que, según su procedencia y contenido de humedad, se clasifican en estiércol (consistencia sólida), purines (consistencia líquida o semilíquida) y gallinaza (procedente de las aves). Se caracterizan por tener un importante contenido de agua, principalmente los purines, materia orgánica, nutrientes como el nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K) y micronutrientes. Además de aportar nutrientes, las deyecciones ganaderas también aportan materia orgánica. Esta materia hace que mejoren las cualidades físicas, químicas y biológicas del suelo. Es por ello que, aplicados en la medida que es necesario, las deyecciones ganaderas no son un problema, sino el abono de toda la vida. En cambio, los nitratos procedentes de los purines se convierten contaminación cuando su presencia es superior a la que pueden absorber los cultivos.

En Cataluña, hay aproximadamente unos 8 millones de cerdos, 700.000 cabezas de vacuno y 38 millones de aves que generan cada año unos 17 millones de toneladas de purines y 4,4 millones de toneladas de estiércol y gallinaza.

Mal estado de los acuíferos de las cuencas internas

Desde el año 1998, la Agencia Catalana del Agua analiza la evolución de la calidad del agua y los nitratos en las aguas subterráneas y superficiales mediante más de 500 puntos de control. La evolución de la contaminación no sólo no se ha resuelto, sino que ha empeorado progresivamente. Actualmente, un 40,3% de la superficie total de Cataluña está declarada vulnerable a la contaminación por nitratos de origen agrario, lo que afecta 465 municipios, es decir, un 49% de todos los municipios catalanes.

Granjas comprometidas con la gestión ambiental

La medida es fruto de un proceso de diálogo con el sector, que está comprometido con la reversión de la situación actual. Los 68 municipios incluidos en la limitación que ha aprobado el Gobierno están por encima del 1,2 de Índice de Carga Ganadera, que se calcula de acuerdo con la producción total de kilogramos de nitrógeno que producen las reses en relación con la superficie agrícola municipal que debe absorber. En estos municipios, ya hay 105 explotaciones que disponen de algún sistema de tratamiento, lo que supone la gestión del 34% de los excedentes de purines. Aparte, el 50% de los excedentes, los tratan empresas especializadas en residuos. Actualmente, por lo tanto, todavía hay un 16% de excedente de nitrógeno procedente de los purines que se debe exportar (con las correspondientes emisiones de dióxido de carbono) para hacer una gestión correcta.

Compostaje y fertilización orgánica, el abono de toda la vida

El Departamento de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural promueve la valorización de las deyecciones como recurso dentro de un esquema de bioeconomía circular basada en el fomento del compostaje y de la fertilización orgánica de excelencia, ajustada a las necesidades de los cultivos. Todo ello con una aplicación hecha con maquinaria adecuada y, incluso, cuando sea necesario, la exportación de los excedentes de nutrientes.

Se trata de asegurar la calidad de los suelos y las aguas subterráneas con una gestión correcta de las deyecciones ganaderas para lograr una fertilización ajustada a las necesidades de los cultivos, a la vez que se garantiza la viabilidad y la sostenibilidad de las explotaciones agrícolas y ganaderas y del sector cárnico catalán.

La normativa que se está implementando desde hace dos años busca promover las deyecciones ganaderas que generan las granjas como un recurso que, bien aplicado, puede mantener o incluso mejorar la calidad de los suelos agrícolas, lo que se traduciría en un incremento sustancial del potencial productivo de los cultivos implantados.

Sección: