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·     Cataluña es la primera comunidad autónoma productora de carne de ave y la cuarta de huevos

·     Cada catalán consume una media anual de 15 kg de carne de ave, que representa el 43% del consumo global de carne fresca en el hogar, y 11 docenas de huevos

·     Los productores de pollo reducen un 70% el uso de antibióticos en los últimos cuatro años

La Federación Avícola Catalana (FAC) celebró ayer su Asamblea Anual en la Casa de la Llotja de Mar de Barcelona, con la clausura de la consellera de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat de Cataluña, Teresa Jordà. El presidente de la Federación, Joan Anton Rafecas, remarcó la necesidad de sumar esfuerzos con la administración para dar respuesta a los retos del sector que plantean los cambios de hábito de los consumidores y las tendencias de la distribución, insistiendo en que: “Es necesaria más representatividad de los productores avícolas en les mesas de trabajo y comisiones que afecten a la regulación así como reforzar los canales de comunicación para lograr estrategias, técnicas y soluciones más eficientes que permitan favorecer el pleno desarrollo de la actividad de nuestras empresas. También es prioritario revalorizar conjuntamente la imagen del sector avícola y sus productos, con unos valores nutricionales indiscutibles”. 

La consejera constató que “hay una desafección entre el mundo rural y el mundo urbano y que, efectivamente, hay que trabajar conjuntamente para reducir el espacio que los separa con el fin de poner en valor unos productos como la carne de ave y los huevos de proximidad”, a la vez que felicitó a la FAC por su papel como catalizador entre empresas productoras e integradoras en Cataluña, su profesionalidad, especialmente en la gestión sanitaria y normativa, la apuesta por la trazabilidad y la proactividad en materias como bioseguridad, bienestar animal, uso responsable de antibióticos o gestión de deyecciones. Añadió: “en este camino juntos confío en que el nuevo Consejo de la Alimentación que está a punto de presentarse marcará unas líneas de colaboración sólidas que permitirán hacer frente a los retos del sector de forma conjunta con todos los actores implicados”.

El acto también contó con la participación de la coordinadora del Plan Estratégico para la reducción de la Resistencia Antimicrobiana de la Agencia Española del Medicamento, Cristina Muñoz, que explicó los esfuerzos que el sector ganadero, en general, y el avícola, en particular, está realizando para promover y aplicar buenas prácticas para un uso responsable de antibióticos en todas las etapas de la producción. Durante su intervención, Muñoz aclaró que el sector avícola es el que tiene menos incidencia de administración de antibióticos porque “los planes de vacunación, les mejoras genéticas y ambientales, así como la implementación de medidas de bioseguridad han contribuido a que los animales sean más resistentes a las enfermedades”.

A pesar de esta realidad de partida, en el contexto de la nueva normativa europea de medicamentos animales y en el marco del Plan Nacional ante la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), el sector avícola de carne, a través de la interprofesional estatal, Propollo, firmó el pasado año un Acuerdo Voluntario para el Uso Razonable de Antibióticos en Pollo con el objetivo de reducir en 2 años el 45% del consumo total de antibióticos. El objetivo se ha cumplido ampliamente, puesto que en los últimos 4 años (2014-2018) que abarca el acuerdo, su uso se ha reducido un 70%, un verdadero hito dentro del sector ganadero nacional.

 

La producción de carne de ave crece un 7% y es la carne fresca más consumida por los catalanes

Cataluña es la primera comunidad autónoma productora de carne de ave. En 2018* se produjeron 390 miles de toneladas de carne de ave, un 7% más que en 2017, de los cuales el 79% corresponde a pollo y 17% a pavo. Especialmente significativa es la producción de codorniz en Cataluña, que representa aproximadamente el 90% del total de España, de la que se exporta su mayoría. En relación al conjunto de la producción cárnica en Cataluña, la de ave representa el segundo lugar con un 16%, detrás del porcino (77%) y por delante del bovino (6%).

Por lo que respecta al consumo, los catalanes comen 15 kg de carne fresca de ave: pollo (13 kg), pavo (2 kg) y otras aves (0,37 kg) por persona y año. Del total de carne fresca consumida en los hogares catalanes, el 43% es de ave, 3 puntos por encima de la media estatal, y en primer lugar delante del porcino (32%) y el bovino (16%).

El pollo, el pavo y la codorniz son carnes blancas y magras, sabrosas, de fácil digestión y con cualidades nutritivas beneficiosas para tota la población. Por su alto contenido en proteína de alta calidad y bajo contenido en grasa constituyen una buena base no sólo en determinadas dietas terapéuticas, como la obesidad o la diabetes, sino como un alimento esencial para una dieta equilibrada y saludable en todas las edades.

También es muy valorada su carne en el conjunto del Estado español: según el último informe de consumo del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (2017), la pechuga de pollo a la plancha sigue siendo el cuarto plato más cocinado y consumido a los hogares españoles, después de la ensalada verde, la ensalada de tomate y la pizza.

 

Los catalanes consumen 11 docenas de huevos por persona al año

Cataluña es la cuarta comunidad autónoma con mayor producción de huevos (11% del total), después de Castilla-La Mancha, Castilla y León, y Aragón, con un censo total de 4,3 millones de aves, que en 2018** produjeron 105 millones de docenas de huevos. Las granjas avícolas catalanas son instalaciones modernas y adaptadas a los sistemas de producción europeos y a la normativa sobre bienestar animal, en vigor desde el año 2012.

Desterrado ya el mito del colesterol por diversos estudios científicos, los valores gastronómicos y nutricionales del huevo son indiscutibles. Además, su versatilidad lo convierte en uno de los alimentos más omnipresentes en nuestra cocina. Los catalanes consumen más de 76 millones de docenas al año; es decir, alrededor de 11 docenas por persona (130 unidades).

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