Con buenas perspectivas. Así arrancará en unas semanas la vendimia en la Denominación de Origen del Arlanza, cuyas cepas están ultimando ya la fase de crecimiento y maduración tras un verano óptimo. Las altas temperaturas, sumadas a las lluvias primaverales, han motivado un buen comportamiento de los viñedos, que en esta ocasión apenas han sufrido los avatares de las enfermedades que habitualmente les atacan y han podido completar el proceso de crecimiento sin demasiado “estrés”.

Los productores confían en aumentar la vendimia en un 10 ó 15 por ciento

Así, y a falta de conocer el devenir meteorológico de las próximas semanas, todo indica que la vendimia de este año será “muy buena”. De hecho, desde la propia Denominación de Origen se confía en incrementar la recolección en “alrededor de un 10 ó un 15 por ciento” respecto a la última añada. Eso significa, según José Ignacio Marqués, técnico responsable de la DO, que se podría “superar por poco” el millón de kilos de uva, una cifra nada desdeñable teniendo en cuenta la extensión de la propia DO, una de las más pequeñas de toda la comunidad autónoma.

Pero al margen de la producción en sí, de lo que más pendientes están las bodegas es de la calidad de la uva. De momento, las señales son “óptimas”, pero todavía es pronto para saber el resultado final. Éste dependerá en gran medida del tiempo que haga de aquí a la segunda semana de octubre, que es cuando previsiblemente se comenzará a vendimiar. “Los viñedos del Arlanza tienen unas condiciones muy especiales, tanto de altitud como de latitud, que obligan a esperar mucho a que madure la uva”, explica Marqués, que confía en que la meteorología acompañe. “Sería ideal que lloviera un par de veces y que las temperaturas se mantuvieran agradables durante el día”, añade.

 

Diferenciación

Con esas condiciones, se podría hablar de una gran campaña, marcada por una cantidad muy elevada, aunque alejada del récord de la DO, y una calidad de la uva perfecta para la elaboración de unos caldos que poco a poco van asentándose en el mercado. Eso sí, los propios productores saben la dificultad de luchar contra los vinos de otras denominaciones mucho más potentes, por lo que su estrategia pasa por “diferenciarse” y posicionarse en mercados en los que prime la exclusividad. Y en ese ámbito, asegura Marqués, las cosas se están haciendo “bien”.

De momento, el primer objetivo pasa por consolidar la DO del Arlanza en el mercado local y provincial, centrando los esfuerzos en la capital. A partir de ahí, toca el asalto a los circuitos nacionales e internacionales, pero siempre buscando esa “excelencia”. Ahora mismo, alrededor del 18 por ciento de la producción se exporta al exterior.

 

17 bodegas

Lo que no cambia, o al menos no de manera drástica, es el volumen de bodegas y la superficie de viñedos. Cierto es que este año se incorporará una nueva bodega (será la decimoséptima), pero se trata de un productor que desde hace años ya venía elaborando sus caldos en otra bodega y ha decidido dar el paso y establecerse definitivamente por su cuenta. En total, la DO cuenta con aproximadamente 350 hectáreas de viñedos, lo que la convierte en la DO más pequeña de toda la comunidad por extensión, que no por producción.

 

G. de la Iglesia - www.burgosconecta.es

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