Elena Rodríguez - Corresponsal en León - Agronews CyL

 

  • Azucarera lo califica de “inconsistente e inoportuno” y apuesta por otras vías para fomentar el consumo responsable de azúcar

Aún se sabe muy poco sobre el impuesto a la bebidas azucaradas que anunció el ministro Cristóbal Montoro y hasta la propia ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, duda de su puesta en marcha, pero el sector remolachero y azucarero no se fía y continúa en su búsqueda de apoyos en contra de ese posible nuevo gravámen. El último ha sido el apoyo de la Diputación de León que, a través de una moción para la que su presidente, Juan Martínez Majo, espera el apoyo unánime de todos los grupos, llevará a pleno su postura. Así lo expuso tras reunirse con la directora de Relaciones institucionales de Azucarera Iberia, Isabel Vasserot y el presidente del Comité de Empresa de la planta que Azucarera tiene en La Bañeza, Francisco Fernández.

Este año es el del final del sistema de cuotas que ha regido el mercado en Europa y que desaparecen en octubre, por ello Vasserot considera que, ahora más que nunca, ese impuesto es “inoportuno” porque “lo que se debería hacer es incentivar el cultivo”, además lo califica de “inconsistente” e “ineficaz” y en este sentido afirma que “con él no se frenará la obesidad y el sobrepeso”, por ello la apuesta de Azucarera pasa por fomentar el consumo razonable de azúcar, “pero sin atacar al eslabón más débil”.

La azucarera de la Bañeza está ahora en plena campaña de molturación, en una segunda apertura motivada por los retrasos en las siembras debido a las lluvias de hace un año, quedan unas 300  hectáreas por arrancar, en una “mini campaña que durará unos 20 días y que se está realizando con tranquilidad en los arranques”, según Vasserot. La representante de Azucarera además se mostró “optimista” respecto al futuro de la Bañeza una vez que desaparezcan las cuotas, “la próxima campaña se espera incrementar la producción de azúcar”, ha dicho.

Por su parte Francisco Fernández, presidente de Comité de Empresa de Azucarera, recordó que León es “la cuna de la remolacha y del azúcar, no se puede permitir que, en una provincia que puede llegar a las 10.000 hectáreas, nos pongan piedras en el camino con este impuesto, porque perjudica seriamente al sector, a la provincia y al medio rural en general”. En este sentido recordó que el cultivo de la remolacha ha recibido el apoyo de la Junta de Castilla y León, a través del Programa de Desarrollo Rural, y eso “es muy importante”, por ello no duda que la próxima campaña dejará “números importantes”. “Hay que seguir creciendo, no se puede permitir que Montoro ponga este impuesto solo para recaudar perjudicando a la industria, a los trabajadores y al medio rural”. Aunque parece que el impuesto está paralizado , dice, “no se fían”.

Por su parte, Martínez Majo dejó claro el “apoyo incondicional” de la Diputación al sector remolachero y a la industria azucarera, como “recurso autóctono” de la provincia y considera una “oportunidad” el final de las cuotas en la que la provincia puede “aportar  mucho y generar mucha riqueza”.

 

Cierre de Peñafiel por razones “logísticas y organizativas”

Por otro lado, Isabel Vasserot ha explicado las razones que han llevado a Azucarera a comenzar a trasladar su fábrica de azúcar líquido de Peñafiel (Valladolid) a Toro (Zamora), asegura que “obedece a razones logísticas y organizativas”, ya que “tenía poco sentido tener allí la planta de azúcar líquido cuando se llevaba azúcar de otras plantas para alimentarla”. Se trata, añadió de “un centro pequeño” que suponía, por ejemplo, que el agua residual tenía que ser trasladada a otras plantas para ser depurada. Por todo ello, expuso que “tenía poco sentido desde el punto de vista de operativa y logística y al final el uso racional de recursos y la sostenibilidad que dirige las operaciones, ha llevado a abandonar la planta de Peñafiel”.

Estos días se están trasladando los equipos, en las próximas semanas se harán las primeras pruebas en Toro y en los próximos  meses será la inauguración, según Vasserot que, afirma “es una oportunidad tener la planta de azúcar líquido al lado del centro de I+D+i y de la azucarera de Toro”. El tema laboral “está solucionado” con los trabajadores y este cambio, afirma, “no afectará al cultivo de la remolacha puesto que se mantienen las tres plantas molturadoras”.

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