La lucha está a punto de concluir, pero todavía le queda un último empujón. Dositeo Martín, presidente de la Comisión de Seguimiento, reconoce que ha habido momentos en los que han dudado de que la presa de Castrovido llegase a concluirse. Sin embargo, ese miedo ya se ha ido y ahora solo esperan que se ponga en servicio lo antes posible. La vista la tienen puesta en la campaña de 2019, si todo va según lo previsto y a pesar de los últimos retrasos sufridos por la obra, que entran dentro de la normalidad.

Toca concluir el aliviadero, las canalizaciones o la central hidroeléctrica

La presa está ejecutada al 98 por ciento, ha insistido Martín, y los trabajos de hormigonado se pueden dar prácticamente por concluidos, tras haberse vertido 800.000 metros cúbicos de hormigón. Eso sí, quedan pendientes algunos “remates” e intervenciones complementarias, como el cierre del aliviadero, la central hidroeléctrica o las canalizaciones. Por ese motivo, el proyecto sufre un ligero retraso, y aunque se esperaba que las pruebas de resistencia pudiesen comenzar este otoño-invierno, tendrán que posponerse para 2018.

Martín confía en la seguridad de la estructura, y está convencido de que no se detectará ningún problema, lo que no evita que tenga que someterse a las pruebas oportunas. De este modo, se realizarán llenados por fases para comprobar su resistencia. Se comenzará por un llenado al 30 por ciento, luego al 70 por ciento y se finalizará con un llenado completo. La presidente de la Comisión de Seguimiento calcula que la presa se podrá cerrar de aquí a un año, y estaría en servicio para la primavera de 2019.

 

Por un año sin sequía

Para entonces se espera haber acabado con la pertinaz sequía que asola el país. Una vez más, Dositeo Martín lamenta que, tras décadas de presión social, Castrovido vaya a ser una realidad en una de las peores sequías de la historia del país. Por el punto de la presa han llegado a pasar 360 hectómetros cúbicos, y este año apenas se cuenta con 18. Todo depende de la meteorología y, según las previsiones, todavía nos queda un mes sin lluvias, lo que tiene también sus consecuencias en el campo.

La presa servirá para garantizar el abastecimiento para consumo y el suministro para regadío

La última campaña se ha perdido prácticamente, tanto en regadío como en secano. Y si no llueve, el terreno no se puede preparar para la nueva temporada. Es ahora cuando nos acordamos de Castrovido, afirma Martín, pues los problemas de la cuenca del Arlanza serían menores con la presa en marcha. La infraestructura servirá para regular el cauce del río, evitando avenidas y recogiendo agua para momentos de sequía, garantizando el suministro para consumo y el abastecimiento a más de 6.000 hectáreas de regadío.

De todos modos, Dositeo Martín se muestra satisfecho. La presión social han conseguido convertir en una realidad la presa, aun cuando ha habido momentos en los que se ha dudado. La ministra Isabel Tocino “hizo todo lo que pudo para que no saliera adelante”, opina el presidente de la Comisión de Seguimiento, y la ministra Cristina Narbona fue “nefasta”, no solo para el proyecto sino también en toda la gestión del medio ambiente. La presa se proyectó en los años 80, aunque la idea viene de mucho más atrás, pero las obras no comenzaron hasta el 2004.

Patricia Carro - www.burgosconecta.es

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