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La Comisión Europea ha presentado hoy una amplia gama de medidas a corto y medio plazo para mejorar la seguridad alimentaria mundial y apoyar a los agricultores, los ganaderos y los consumidores de la UE teniendo en cuenta el aumento de los precios de los alimentos y de los costes de insumos como la energía y los fertilizantes. La subida de los precios mundiales de las materias primas, acelerado aún más por la invasión rusa de Ucrania, pone de relieve una vez más la necesidad de que la agricultura, la ganadería y las cadenas de suministro de alimentos de la UE sean más resilientes y sostenibles, en consonancia con la Estrategia «De la Granja a la Mesa».

La Comisión se ha comprometido a adoptar todas las medidas necesarias para garantizar que la UE, como exportador neto de alimentos y primer productor agroalimentario, contribuya a la seguridad alimentaria mundial, en particular en Ucrania, el norte de África y Oriente Próximo, que dependen en gran medida de las importaciones de cereales, así como en Asia y el África subsahariana. La UE es uno de los principales proveedores de ayuda humanitaria y al desarrollo en materia de alimentos y sistemas alimentarios.

La disponibilidad de alimentos no está actualmente en juego en la UE, ya que el continente es en gran medida autosuficiente para muchos productos agropecuarios. Sin embargo, nuestro sector agropecuario es un importador neto de algunos productos, por ejemplo, las proteínas para piensos. Esta vulnerabilidad, junto con los elevados costes de insumos como los fertilizantes y la energía procedentes de fuentes fósiles, está provocando problemas de producción para los agricultores y los ganaderos y corre el riesgo de hacer subir los precios de los alimentos.

Para desempeñar su papel de proveedor mundial de alimentos, mientras mantiene su plena participación en la transición medioambiental, el sector agropecuario de la UE necesita todo el apoyo posible. Con este fin, la Comisión ha adoptado hoy las medidas siguientes:

  • Un paquete de apoyo de 500 millones de euros, que también hace uso de la reserva de crisis, para ayudar a los productores más afectados por las graves consecuencias de la guerra de Ucrania. Sobre esta base, los Estados miembros podrán facilitar ayuda financiera adicional a los agricultores y ganaderos para contribuir a la seguridad alimentaria mundial o hacer frente a las perturbaciones del mercado derivadas del aumento de los costes de los insumos o las restricciones comerciales. Debe darse prioridad al apoyo a los agricultores y ganaderos comprometidos con las prácticas sostenibles, garantizando al mismo tiempo que las medidas se dirijan a los sectores y a los agricultores y ganaderos más afectados por la crisis.
  • Más anticipos de los pagos directos, y medidas de desarrollo rural relacionadas con la superficie y los animales, con destino a los agricultores y ganaderos a partir del 16 de octubre de 2022.
  • Medidas de seguridad del mercado para sostener el mercado de la carne de porcino, habida cuenta de la situación especialmente difícil del sector.
  • Una excepción única y temporal para permitir la producción de cultivos destinados a la alimentación humana y animal en barbecho, manteniendo al mismo tiempo íntegramente el pago de ecologización a los agricultores. Esto ampliará la capacidad de producción de la UE a pesar de la limitada disponibilidad de tierras fértiles.
  • La flexibilización temporal específica de los actuales requisitos de importación de piensos contribuirá a aliviar la presión sobre este mercado.

La Comisión ha propuesto un nuevo e independiente Marco Temporal de Crisis, que también abarca a los agricultores y ganaderos, a los productores de fertilizantes y al sector pesquero. Así podrán concederse ayudas estatales a los agricultores y ganaderos afectados por grandes subidas de los costes de los insumos. Se controlarán los precios de los fertilizantes y los suministros para los agricultores a fin de velar por no poner en peligro las perspectivas de las cosechas de la UE.

La Comisión también propone que los Estados miembros comuniquen mensualmente los datos sobre las existencias privadas de productos básicos para alimentos y piensos, a fin de disponer de una visión de conjunto oportuna y precisa de su disponibilidad.

Reforzar la resiliencia y la sostenibilidad de nuestros sistemas alimentarios

La sostenibilidad alimentaria es parte integrante de la seguridad alimentaria. Al aplicar las transiciones necesarias establecidas en la Estrategia «De la Granja a la Mesa» y en la Estrategia sobre Biodiversidad, la Comisión velará por que no perjudicar la productividad global de la agricultura de la UE. Esto significa un mayor uso de la innovación para contribuir a aumentar los rendimientos de forma sostenible, por ejemplo, la agricultura de precisión, las nuevas técnicas genómicas, la mejora de la gestión de nutrientes, la gestión integrada de plagas, las alternativas biológicas a los plaguicidas químicos, etc.

Resulta más necesario que nunca aumentar la resiliencia mediante la disminución de la dependencia de la agricultura europea respecto de la energía, las importaciones intensivas en energía y las importaciones de piensos. La resiliencia requiere fuentes de importación diversificadas y salidas comerciales a través de una sólida política comercial multilateral y bilateral. Horizonte Europa invertirá en investigación e innovación para sustituir el uso de fertilizantes sintéticos. Entre las propuestas presentadas por la Comisión figuran una mayor eficiencia en el uso del nitrógeno, la transición al amoníaco verde para los fertilizantes y la valorización de la biomasa. La Comisión pide a los Estados miembros que utilicen todos los instrumentos disponibles en sus planes estratégicos de la PAC para el período 2023-2027 a este respecto. Esto afecta, por ejemplo, al uso de herramientas de gestión de riesgos, al desarrollo de la agricultura de precisión o a la ayuda asociada para fomentar las proteaginosas.

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