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Los cambios bruscos de temperatura suponen un riesgo para el bienestar de los animales como para humanos, ambos pasan por el mismo proceso de adaptación siendo vulnerables a cinco variables meteorológicas que determinan el confort y ambiente térmico como son la temperatura del ambiente, radiación solar, velocidad del viento, precipitaciones y humedad relativa.

Los cambios en el comportamiento, la energía y el metabolismo de los animales conlleva un mayor estrés y una disminución en el consumo de alimentos por lo que contar con sistemas que puedan controlar la temperatura y evitar los cambios bruscos es fundamental si se quiere garantizar el bienestar de los animales. 

A nivel mundial, los temporales de frío son más duraderos que los temporales de calor pero, aunque cada proceso tenga su duración, no se trata solo de correcciones puntuales: el registro de mediciones continuadas basadas en criterios científicos como, por ejemplo, la medición de las condiciones de humedad, ventilación, nivel de CO2, etc, permiten a ganaderos y técnicos mejorar las instalaciones y condiciones de vida de los animales de granja. 

Combatir el estrés térmico a partir del rigor científico y el seguimiento continuado

De este modo, las certificaciones acreditadas en bienestar animal basadas en parámetros científicos se convierten en una herramienta clave en la gestión que puede evitar el estrés térmico en los animales. “En el caso del vacuno de carne y del ovino y caprino en España y Hungría, una granja con certificación acreditada en bienestar animal está obligada a mantener un registro continuado de más de varios parámetros basados en criterios científicos que contribuyen a monitorizar el bienestar de los rumiantes, entre los que están los que controlan el efecto de los cambios de temperatura en el estado de salud y bienestar de los animales”, comenta Tomás Rodriguez, director de Interovic.

Por ello, cada día son más los ganaderos y técnicos de granjas que ven las grandes ventajas que las certificaciones acreditadas en bienestar animal, impulsadas por las interprofesionales Provacuno, Interovic y JTT, les pueden aportar. Por un lado, en cuanto a la credibilidad y fiabilidad que supone para el consumidor, ya que una entidad acreditada por ENAC es la que garantiza la rigurosidad del sistema, y, por otro, en cuanto a las mejoras continuas que permiten los sistemas de seguimiento, control y trazabilidad en las propias explotaciones. “El bienestar animal es una prioridad para nuestros ganaderos. El bienestar animal no es solo una cuestión ética o de empatía, es una cuestión vital, porque sin bienestar animal, no hay rentabilidad”, añade Javier López, director de Provacuno. 

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