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Irregular y con vaivenes. De nuevo el sector de la patata se ha desinflado a medida que avanzaba la campaña de arranque. Comenzó con fuerza, con muchas expectativas, pero el paso de las semanas ha introducido elementos de incertidumbre en el mercado, pero sobre todo para los productores, parte débil de la cadena, aunque también para el resto, intermediario, distribuidores y consumidores.

Uno de los triángulos productor por excelencia en el mercado español, la comarca de Las Villas,especialmente en los municipios de Cantalpino, Arabayona, Villoria y Villoruela, ha visto como los precios han decrecido desde las primeras semanas de septiembre.

La actual campaña de patatas encara la recta final. “Una campaña que si hubiera que definirla en una palabra esta sería atípica, y que ha estado marcada por el tiempo”, afirma en declaraciones a SALAMANCA AL DÍA José Blázquez Celador, gerente de la cooperativa ‘Aranpino’, referente en el sector.

El agricultor ya sabe que los resultados de su cosecha, dependen en gran parte, de las condiciones climatologías que se produzcan a lo largo del ciclo del cultivo, y esta campaña ha estado condicionada desde el inicio, por las lluvias del invierno, explica.

Blázquez Celador recuerda que nuestros abuelos sembraban las patatas a partir de San José (19 de marzo) y a finales de abril, prácticamente daban por concluida la siembra. “Este año se ha prolongado hasta primeros de junio, pues la gran cantidad de agua caída durante los meses previos, retrasó todas las labores de preparación y siembra. Pero además de condicionar la siembra, esas condiciones climatológicas adversas también han influido en el desarrollo del cultivo y la comercialización del mismo”, señala.

 

Evolución de la campaña

El gerente de Aranpino repasa para este periódico la evolución de la campaña, en la que las siembras tardías han provocado un descenso en la producción del cultivo, de tal forma que los rendimientos son inferiores a los de campañas pasadas. Añade que “las patatas como cualquier cultivo, tienen un periodo mínimo de desarrollo, y este año ese período en algunas variedades no se ha llegado a cubrir, pues la fecha de arranque no se puede prolongar, por el riesgo que suponen para el tubérculo, las primeras heladas del otoño”.

Según el responsable de la cooperativa patatera, todos estos factores son los que permiten explicar los altos precios que las patatas han tenido, especialmente hasta mitad de campaña. Inicio de campaña con precios altos se han producido y no son tan raros, comenta Blázquez Celador, “pero se mantienen durante la primera semana de arranque y luego caen de manera brusca hasta estabilizarse. Este año ese periodo de precios altos, se ha mantenido hasta las primeras semanas de septiembre”.

 

Se mantiene la rentabilidad

Afortunadamente, aún hoy los precios están por encima de los costes de producción, con lo que el agricultor obtiene un rendimiento económico del cultivo. “Algo que no siempre se produce; basta con ver la desastrosa campaña 2014, y la regular campaña 2015, que habían puesto al sector de la patata de consumo en fresco, al borde del precipicio”, apostilla

La ley de oferta y demanda es la que marca los precios de cualquier cultivo y en este caso, “es la que nos permite explicar la evolución de los precios de esta campaña”.

Como la siembra se produjo a lo largo de un periodo de tiempo más largo de lo habitual, el arranque ha sido muy escalonado, y hasta mitad de campaña la demanda superaba a la oferta, con lo que los precios se mantenían altos. A partir de mediados de septiembre la oferta y la demanda se comenzaron a igualar, y el precio comenzó a descender. La tónica descendente se ha mantenido, propiciada por una mayor oferta de producto y por maniobras especulativas del mercado.

En resumen, una campaña atípica, por fechas de siembra, por precio y por rendimiento, concluye Blázquez Celador.

Fuente: www.salamancartvaldia.es

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