La apicultura afronta su etapa decisiva en el desarrollo de la campaña; es a partir de este momento cuando el buen hacer de los apicultores durante toda la primavera dará sus frutos al final del verano con la recolección de la miel.

En los últimos años, los apicultores han visto reducida la viabilidad de sus explotaciones, debido fundamentalmente a la inestabilidad de los mercados y a las bajas producciones obtenidas, lo que ha obligado en muchos casos a reestructurar las explotaciones o incluso las ha llevado a desaparecer.

En nuestra comunidad hay censadas 447.000 colmenas. Si bien es la región con mayor número de explotaciones apícolas de España, unas 5.850, solo el 11% de ellas son profesionales. Y es ahora, llegados a este punto, cuando en Castilla y León se desata la guerra, pues a partir de verano aquí se concentran colmenares de todas las CC.AA., lo que en algunas zonas genera una elevada densidad de colmenas. La flagrante incompetencia de las Administraciones para gestionar la situación nos genera situaciones totalmente increíbles. Nos encontramos con funcionarios que asumen competencias que nadie les ha dado; unidades veterinarias que se inventan su propia normativa para el asentamiento de colmenas; ayuntamientos publicando ordenanzas que vulneran un sinfín de derechos fundamentales; puestos de la Guardia Civil que por su cuenta, de oficio, requieren por correo electrónico documentación a los apicultores… En definitiva, un sinfín de despropósitos únicamente orientados a perjudicar al apicultor profesional. Y prueba de ello es la bajada en el censo de explotaciones profesionales y el incremento desmedido de las explotaciones de aficionados.

Desde COAG Castilla y León llevamos años pidiendo a la Junta y al Ministerio de Agricultura que regulen de una vez por todas el movimiento de colmenas a nivel nacional. Que establezca un sistema común que permita el desarrollo de la actividad con garantías, evitando todos estos problemas. Que permita a los apicultores estantes establecerse con un área de pecorea adecuada en función de la carga ganadera. Y que evite que los apicultores trashumantes se vean desplazados de asentamientos que aprovechan tradicionalmente, o se vean obligados a dejar de aprovechar floraciones por tener que mover las colmenas para evitar perder sus asentamientos en Castilla y León.

La excesiva concentración de colmenas genera problemas sanitarios. Además, en algunas zonas de nuestra comunidad se está expandiendo la apicultura hobbista, que en muchos casos, como están libres de controles, tienen los colmenares completamente desatendidos y no se les realiza un tratamiento adecuado de las enfermedades. Y recordemos que es una obligación legal realizar el tratamiento de la varroosis, (principal enfermedad de las colonias de abejas). Gran parte de las colmenas de Castilla y León se están tratando de forma inadecuada, con productos no autorizados, mediante prácticas de manejo de dudosa bioseguridad, o con medicamentos autorizados pero a dosis menores de las indicadas; todo ello hace que se creen resistencias a los medicamentos veterinarios autorizados por la AEMPS.

Y es una pena que haya apicultores que le den más credibilidad a un foro de internet que a un laboratorio que realiza muchos estudios e investigaciones antes de poner un medicamento en el mercado. Es fundamental que todas las colmenas reciban un tratamiento adecuado desde la primera a la última, por el bien de todas las explotaciones y de la apicultura como actividad económica y medio de vida.

Una vez sorteadas todas estas dificultades deseamos a todos los apicultores una buena campaña.

 

Aurelio Pérez Sánchez, coordinador de COAG CASTILLA Y LEÓN

 

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