
La Junta de Castilla y León ha puesto en valor la contribución del proyecto Somos Agua II al desarrollo rural sostenible en la Reserva de la Biosfera Valles de Omaña y Luna, un territorio situado en la provincia de León que durante los últimos tres años se ha convertido en un espacio de referencia para el análisis de nuevas oportunidades económicas vinculadas al medio rural, al agua y a la adaptación al cambio climático. El cierre del proyecto, celebrado recientemente en una jornada técnica y participativa, ha servido para compartir resultados, aprendizajes y herramientas que marcarán el futuro de esta Reserva de la Biosfera.
La iniciativa, desarrollada entre 2022 y 2025, ha permitido profundizar en el conocimiento del territorio desde una perspectiva integral, combinando investigación científica, gestión sostenible de los recursos naturales y participación activa de la población local. El proyecto ha abordado de forma directa uno de los grandes retos del medio rural contemporáneo: cómo adaptarse a los cambios en el clima y en la disponibilidad de agua sin renunciar a la actividad agraria, al arraigo poblacional ni a la identidad del territorio.
Un proyecto centrado en el territorio y sus recursos
Somos Agua II ha tenido como eje principal el análisis de la relación entre clima, agua y actividad agraria en los Valles de Omaña y Luna. A lo largo de los tres años de ejecución, se han recopilado datos ambientales relevantes, se han estudiado cultivos y especies vegetales tradicionales y se ha trabajado de forma directa con los vecinos y agentes locales para recuperar y poner en valor conocimientos ligados al uso histórico del agua, la agricultura y el aprovechamiento del entorno.
Este enfoque ha permitido no solo generar información técnica y científica, sino también integrar los saberes tradicionales del territorio, fundamentales para comprender la evolución del paisaje y las prácticas agrarias a lo largo del tiempo. La combinación de ambos tipos de conocimiento ha sido uno de los rasgos diferenciales del proyecto, alineado con los principios de gestión participativa que caracterizan a las Reservas de la Biosfera.
Colaboración institucional y científica
El proyecto ha contado con la colaboración de la propia Reserva de la Biosfera, del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León, a través de su Centro de Biocombustibles y Bioproductos de Villarejo del Órbigo, y de la Universidad de León. Esta alianza entre instituciones científicas, técnicas y territoriales ha permitido abordar el proyecto desde una perspectiva multidisciplinar, aportando rigor técnico y capacidad de transferencia de resultados al ámbito local.
Durante el desarrollo de Somos Agua II se han reforzado las redes de colaboración entre investigadores, técnicos y población local, facilitando la generación de conocimiento aplicado y su traducción en propuestas concretas para la diversificación económica y la mejora de la resiliencia del territorio.
Principales actuaciones y líneas de trabajo
Entre las actuaciones más destacadas del proyecto se encuentra la mejora de la recogida y análisis de información sobre clima y recursos hídricos, un aspecto clave para anticipar los efectos del cambio climático en un territorio fuertemente vinculado a la actividad agraria y ganadera. Asimismo, se ha analizado el potencial de especies vegetales propias de la zona, tanto desde el punto de vista productivo como desde su posible aprovechamiento en nuevas iniciativas económicas.
El proyecto también ha apoyado pequeñas iniciativas vinculadas a la Marca de la Reserva de la Biosfera, fomentando modelos de desarrollo que apuestan por los recursos locales, la sostenibilidad y el valor añadido ligado al territorio. Estas acciones han buscado reforzar el tejido económico local, generar oportunidades de empleo y contribuir a fijar población en el medio rural.
La participación vecinal ha sido otro de los pilares de Somos Agua II. A través de talleres, encuentros y trabajos de campo, el proyecto ha promovido la implicación directa de los habitantes de los Valles de Omaña y Luna, integrando su experiencia y conocimiento en el análisis y la toma de decisiones. Este enfoque participativo ha permitido construir una visión compartida del territorio y de sus retos de futuro.
La jornada final y el mapa participativo
La jornada final del proyecto ha reunido a equipos técnicos, representantes institucionales y agentes locales con el objetivo de poner en común los resultados obtenidos y reflexionar sobre las perspectivas de futuro de la Reserva de la Biosfera. Este encuentro ha servido como espacio de intercambio y evaluación, permitiendo identificar aprendizajes clave y líneas de continuidad para el trabajo iniciado.
Uno de los elementos centrales de este cierre ha sido la elaboración de un mapa del territorio construido de forma participativa. Este mapa recoge datos ambientales, conocimientos locales y experiencias vinculadas al desarrollo del proyecto, y se concibe como una herramienta viva al servicio de la gestión sostenible de la Reserva de la Biosfera. Su carácter participativo refuerza su utilidad como instrumento para la planificación futura, al integrar múltiples miradas y niveles de conocimiento.
Contribución al desarrollo rural y la adaptación climática
Desde la Junta de Castilla y León se ha destacado que Somos Agua II ha contribuido de manera significativa a mejorar la preparación del territorio frente al cambio climático, al tiempo que ha abierto nuevas oportunidades para el desarrollo rural. El proyecto ha demostrado que es posible avanzar hacia modelos de desarrollo que combinen investigación científica, gestión responsable de los recursos naturales y participación social activa.
Esta experiencia refuerza el papel de las Reservas de la Biosfera como laboratorios de innovación territorial, capaces de generar soluciones adaptadas a los retos del medio rural y transferibles a otros territorios con características similares. La apuesta por el conocimiento, la cooperación y la sostenibilidad se perfila así como una vía clave para afrontar los desafíos demográficos, económicos y ambientales que afectan al mundo rural.
Apoyo europeo y proyección futura
El proyecto Somos Agua II ha contado con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, financiado por la Unión Europea a través del instrumento NextGenerationEU. Este respaldo ha sido clave para impulsar una iniciativa que combina innovación, sostenibilidad y desarrollo rural.
Con el cierre del proyecto, los Valles de Omaña y Luna disponen ahora de una base sólida de conocimiento, herramientas y experiencias que permitirán seguir avanzando hacia un modelo de gestión sostenible y resiliente. La Junta de Castilla y León ha subrayado que los resultados de Somos Agua II sientan las bases para futuras actuaciones, consolidando un enfoque que sitúa al territorio y a su población en el centro de las políticas de desarrollo rural.











