
El 11 de septiembre de 2025, la Junta de Castilla y León confirmó la presencia del virus Influenza Aviar (H5N1) en un ejemplar de águila calzada (Hieraaetus pennatus) localizado semanas antes en la localidad de Pedraza de Alba, en Salamanca. La detección forma parte de los protocolos del Programa de Vigilancia de la Influenza Aviar, lo que ha llevado a reforzar de inmediato las medidas de control, prevención y bioseguridad en la zona.
Hallazgo del ejemplar y análisis veterinarios
El 16 de agosto se encontró un ejemplar de águila calzada que presentaba síntomas nerviosos en el entorno de Pedraza de Alba. Los veterinarios del Centro de Recepción de Fauna Silvestre de Salamanca comunicaron la situación a los servicios técnicos de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural. Tras la recogida de muestras, estas fueron remitidas al Laboratorio Nacional de Referencia de Algete, donde se confirmaron los resultados positivos mediante la técnica de PCR.
Este hallazgo confirma la circulación activa del virus H5N1 en aves silvestres de Castilla y León, lo que exige mantener una alerta constante en zonas con explotaciones avícolas cercanas.
Refuerzo de la vigilancia en explotaciones
Tras la confirmación, la Junta anunció el refuerzo de las medidas de bioseguridad en explotaciones avícolas de la comarca, con controles más estrictos en movimientos de animales, revisión de instalaciones y seguimiento sanitario. El objetivo es evitar la propagación del virus desde fauna silvestre hacia aves domésticas, un riesgo que aumenta en zonas de contacto entre ambos grupos.
La influenza aviar es una enfermedad de distribución mundial y con gran variabilidad genética, lo que hace necesario un sistema mixto de vigilancia activa y pasiva. España cuenta con un programa específico que monitoriza tanto a las aves de corral como a las especies silvestres.

Impacto en la salud humana
Aunque la confirmación de un caso en fauna silvestre puede generar preocupación, la Junta de Castilla y León subrayó que no existe riesgo para la salud pública. La variante H5N1 que circula actualmente en Europa no tiene capacidad significativa de transmisión al ser humano.
Además, recordaron que el virus no se transmite a través del consumo de carne de ave cocinada, huevos ni productos derivados, por lo que el consumidor no corre riesgos en la cadena alimentaria.
Recomendaciones y medidas preventivas
Aun con un riesgo bajo de contagio, las autoridades autonómicas emitieron una serie de recomendaciones clave:
-
Intensificar las medidas de bioseguridad en granjas avícolas, especialmente en zonas próximas a humedales y pasos migratorios.
-
Comunicar de inmediato cualquier sospecha de enfermedad en aves domésticas o silvestres a los servicios veterinarios oficiales.
-
Evitar el contacto con aves silvestres enfermas o muertas, para reducir la dispersión del virus.
-
Mantener las instalaciones cerradas y protegidas frente a la entrada de fauna salvaje.
Los trabajadores expuestos a animales enfermos deben seguir protocolos de seguridad, aunque los expertos en sanidad animal insisten en que el riesgo es bajo.
Contexto de la influenza aviar
La influenza aviar H5N1 lleva años siendo un desafío para la sanidad animal internacional. Los brotes afectan con frecuencia a aves acuáticas y rapaces, que actúan como reservorios naturales. Su carácter altamente contagioso obliga a una vigilancia continua, pues la entrada del virus en granjas puede tener un impacto grave en la producción avícola y en la economía local.
En Europa, los episodios recientes han mostrado la capacidad del virus para desplazarse entre regiones, lo que refuerza la necesidad de protocolos comunes y medidas de respuesta rápida.
Conclusión
El caso detectado en Pedraza de Alba pone de relieve la importancia de la colaboración entre veterinarios, laboratorios de referencia y autoridades autonómicas en la lucha contra enfermedades de origen animal. Aunque no representa un riesgo para la salud pública, la detección temprana en un águila calzada constituye una señal de alerta para el sector avícola y para la conservación de la fauna silvestre en la región.
La Junta de Castilla y León continuará reforzando los controles preventivos y la vigilancia epidemiológica, subrayando la necesidad de mantener la colaboración activa de ganaderos, cazadores y ciudadanos en la detección de posibles casos.












